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Cuevas de Provanco: La Invención de la Cruz

Fuente: salud y romanico.
24 del 7 de 2014




Quizá porque la palabra "invención" -en el ámbito narrativo-, conlleva la idea de ficción, fantasía o leyenda surgida de una mente humana, este nombre, para una iglesia cristiana, no deja de ser un poco chocante. Posiblemente por ello, a las iglesias con esa advocación, también se les suele llamar Vera Cruz, un nombre simplificado que lo hace más "entendible" a las actuales mentalidades cristianas. La Vera Cruz (verdadera cruz), sobre la que Cristo murió, y por ese motivo, sagrada.


Hemos podido, hace poco, acceder al interior de un templo que fue bautizado con ese nombre, la Invenci√≥n de la Cruz, en la segoviana

Rom√°nico, pero con importantes reformas posteriores, guarda en su interior interesantes vestigios de sus primeras √©pocas: el arcaico √°bside, un precioso coro con viva coloraci√≥n, alg√ļn que otro capitel, una magn√≠fica pila bautismal...










Copa lobulada y armoniosamente trabajada, 
entre sus gajos asoman divertidas cabezas humanas... y el coro?, que me dec√≠s del coro? 


Pero lo m√°s sorprendente fue ver que, llamativas, tras el retablo g√≥tico que separado del √°bside deja un peque√Īo corredor entre ambos, despuntaban unas pinturas murales de impactante vivacidad que parec√≠an ansiosas de ser contempladas:











No nos quedó la menor duda, tras deleitarnos en su contemplación, que el ábside y posiblemente alguna que otra pared, había poseído en otro tiempo un animado mural repleto de imágenes de gran fuerza cromática que habían proporcionado, en su momento, una peculiar personalidad y un enérgico esplendor al templo.

Lamentablemente, hoy en d√≠a solo quedaba una peque√Īa muestra de ello, que se nos mostraba ahora ante nuestros ojos contemplativos.















Una vez en casa, buscamos información sobre esas pinturas en los medios internáuticos, pero poco hay escrito sobre ellas y menos sobre su identificación, así que para nosotros, seguian siendo un interrogante. De hecho, tras pensar en ello, la solución nos la dio el propio nombre de la iglesia: la Invención de la Cruz.

Esa importante reliquia, sagrada por lo que fue y por lo que representa, fue rescatada, seg√ļn la tradici√≥n, por una mujer a la que la Iglesia Romana y la Ortodoxa han ensalzado desde siempre: Helena de Constantinopla, santa, reina, emperatriz, considerada como la 

De ascendencia humilde, lleg√≥ a lo m√°s alto y seg√ļn su historia, fue ella qui√©n influyo a su hijo Constantino el Grande, para que abrazara el cristianismo y lo legalizara, algo que fue esencial para la expansi√≥n de esta religi√≥n. Cuenta la leyenda que Helena muri√≥ tras muchos a√Īos de vida piadosa, en la que se incluye la haza√Īa de peregrinar a Tierra Santa para encontrar los restos de la Cruz de Cristo.

De las distintas versiones de esta leyenda que se originó en Jerusalén por el s. IV, Santiago de la Voragine popularizó la que se conoce como la "de Judas Cyriacus", y ésta es, la que opinamos, se representó en los murales de la iglesia de Cuevas de Provanco:












A pesar de carecer de la cruz, atributo con el que actualmente se suele representar a Santa Helena de Constantinopla, creemos que es a ella y su leyenda a quién homenajean estas pinturas de Cuevas de Provanco, confiriendo explicación lógica a su originalísima advocación: el templo de la









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