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CUENTOS DE BARRO, de Salarrué.

Fuente: LA CASA DE √ďSCAR PERDOMO LE√ďN.
27 del 1 de 2011

Creo que fue en 1986 que algunos miembros del extinto grupo musical¬†ZUNCA, buscando temas con cierto sentido nacional para inspirarnos y musicarlos, hicimos un resumen¬†del cuento “El negro”, de Salarru√©, de su libro “Cuentos de barro”,¬†en una especie de poema en cuartetos, con endecas√≠labos imperfectos, tomando casi todas las frases textuales del susodicho cuento. Y luego le pusimos m√ļsica. Recuerdo que esa canci√≥n la cant√≥ Chepito Pineda.

Pero de lo que quiero hablar hoy es de los¬†“Cuentos de barro”, libro que vio la luz por primera vez en 1933 y que fue escrito por Salvador Salazar Arru√©, mejor conocido como Salarru√© (1899-1975), uno de los m√°s bellos libros que he le√≠do. Desde que entr√© por primera vez al breve pr√≥logo escrito por el mismo autor y que √©l llam√≥ “Tranquera” (as√≠ se llaman las puertas primitivas que se usan para entrar a los potreros o a las fincas) sent√≠ que estaba entrando a una dicotom√≠a dif√≠cil de definir: un mundo de magia, donde las cosas m√°s simples y cercanas tomaban un brillo no visto por mis ojos hasta entonces, pero tambi√©n sent√≠ que estaba entrando a una realidad cruda y desgarrada, al mejor estilo de los campesinos salvadore√Īos.

Las historias presentadas en cada cuento de este libro son sencillas en su forma; pero increíblemente profundas. El acercamiento que hace Salarrué de cada personaje es recóndito, acentuado, es como si quien escribiera fuera hermano de cada personaje, a quien además quisiera mucho. Hay un amor inherente de parte del autor hacia cada uno de sus personajes, que la realidad lejana se me vuelve íntima al ir leyendo paso a paso, letra a letra, cada cuento.

Además, debo mencionar que la manera en que Salvador Salazar Arrué narrá, es muy peculiar, porque aunque su prosa es directa en muchos sentidos, podría decir también que está colmada de poesía, usando bellas metáforas y acertados símiles, que me transportan como a una pluma flotando en el aire, hasta los lugares donde Salarrué quiere llevarme.

Sus cuentos son sinceros y conmovedores. No hay sentimentalismo barato ni soluciones inveros√≠miles. Sus cuentos en verdad son acercamientos a la¬†cotidianidad¬†de los campesinos salvadore√Īos de principios del siglo XX: sus sufrimientos, sus deseos, sus alegr√≠as, sus sue√Īos m√°s queridos, su ignorancia en educaci√≥n formal evidente contrastada con su¬†popular¬†sabidur√≠a ancestral, su peculiar manera de ver el mundo… ¬†Todo lo recoge Salarru√© en sus “Cuentos de barro”, sin juzgar, sin inducir, sin opinar pero sin caer en la indiferencia. Su amor por los campesinos no le permite a Salarru√© cerrar los ojos…

Los lectores de “Cuentos de barro” que no son salvadore√Īos -tengo que confesar- tendr√°n dificultades con algunas palabras, ya que Salarru√© las escribi√≥ siguiendo la fon√©tica de la pronunciaci√≥n de sus personajes campesinos. Incluso, en alguna parte le√≠ alguna vez que¬†Claribel Alegr√≠a,¬†junto a su esposo Darwin J. Flakoll, trataron en alg√ļn momento de traducir “Cuentos de barro” al ingl√©s, pero desistieron, porque pensaron que algo esencial se perd√≠a en la traducci√≥n.

Salarru√© escribi√≥ otro libro de cuentos muy famoso¬†tambi√©n: “Cuentos de cipotes”, en el que la manera de narrar es en la forma muy particular y especial en la que narran los cuentos los ni√Īos. Adem√°s Salarru√©¬†¬†incursion√≥ en la novela y la poes√≠a. Fue tambi√©n pintor y m√ļsico.

Salarrué

Actualmente El Museo de la Imagen y la Palabra en El Salvador tiene una exposición itinerante de Salarrué, en donde se pueden observar sus objetos personales, algunas de sus cartas, algunas de sus pinturas, fotografías, etc.

En la Villa Monserrat, casa donde vivi√≥¬†parte de su vida¬†y¬†sus √ļltimos d√≠as¬†Salarru√©, que est√° en los Planes de Renderos, se encuentra hoy La Casa del Escritor (actualmente dirigida por la poeta Silvia Elena Regalado), un lugar para que los amantes de las letras, especialmente los j√≥venes, puedan aprender sobre literatura.

En el parque Cuscatlán de San Salvador está la Sala de Exposiciones Salarrué, en donde muchos artistas plásticos nacionales y extranjeros han mostrado sus pinturas.

Roque Dalton, en su libro “Las historias prohibidas del Pulgarcito”, le escribi√≥ un poema¬†muy emotivo¬†a Salarru√© , en donde, a trav√©s de una parodia respetuosa de “Cuentos de barro”, le dice como ser√° El Salvador que Roque so√Īaba.

El cuento “La honra” (de “Cuentos de barro”) fue musicado con gran acierto por el cantautor nicarag√ľense Carlos Mej√≠a Godoy, en los a√Īos ¬ī80.

Y podr√≠a seguir; pero baste aqu√≠ hacer constar mi admiraci√≥n hacia Salarru√© y su gran producci√≥n literaria, especialmente para ese libro, “Cuentos de barro”, que s√≥lo los salvadore√Īos podemos sentirlo en el coraz√≥n al cien por ciento.

Texto:

√ďscar Perdomo Le√≥n

Imágenes extraídas de:
http://www.google.com.sv/images?rlz=1C1AVSX_enSV398SV408&q=cuentos%20de%20barro&um=1&ie=UTF-8&source=og&sa=N&hl=es&tab=wi&biw=1280&bih=699


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