Familias en Contra del Bullying

Fuente: PadresExpertos.com.
28 del 1 de 2012

Si hacemos memoria y echamos la vista atrás, seguramente todos podamos recordar algún niño con el que se “metían” en el colegio de forma repetitiva: Quizás le insultaban, se burlaban de él o le dejaban fuera de las actividades, y posiblemente esto “corría a cuenta” de alguno de los niños o niñas más populares de la clase. ¿Cómo nos sentíamos nosotros ante estas actuaciones? ¿Sufrimos nosotros mismos éste tipo de acoso? ¿Llegó a considerarse como un verdadero problema, donde algún profesor o el colegio tomaron medidas, o simplemente se “asumió” como parte de la dinámica general de la clase, sin que los adultos intervinieran?

Hoy en día, recordar estos días de colegio puede ayudar a que como padres abordemos el tema del bullying o acoso escolar con nuestros hijos. Recordar estos sentimientos puede ayudarnos a comprenderlos mejor  y las situaciones por las que pasan en su escuela.

Los padres debemos estar atentos a cómo están nuestros hijos en el colegio. Si le gusta ir, si van contentos o no, y estar alerta frente a cualquier comentario que hagan sobre lo que les está pasando. Es en este momento cuando podamos indagar y obtener información valiosa para tomar cartas en el asunto. La idea es que ante cualquier sospecha pregunten más a fondo para poder analizar si lo que está sucediendo es un hecho aislado o frecuente; si es algo pequeño o la “punta de un iceberg”. ¿Cuándo pasó? ¿Qué pasó? ¿Por qué paso? ¿Quién lo hizo? ¿Cómo se sintió? Son algunas preguntas claves que nos  ayudarán a entender la problemática. Cuando se identifica el problema, hay que enfrentarlo. Los padres no deben evitar el conflicto y jamás decirles frases como ‘no hagas caso’, ‘haz que no pasa nada’, ‘ignóralo’. “No podemos olvidar que el bullying se asocia con problemas emocionales. El Acoso escolar es un Bullying emocional.

Lo que sucede es que, de una u otra manera, los niños agredidos dicen y sienten que nadie los comprende. Entonces, el mensaje de nosotros  los padres NO puede ser aquí no está pasando nada. No puede ser la estrategia de enfrentamiento ya que, de cierta forma, discapacita a los niños para hacer frente a la violencia de la que son víctimas

 También desde ahí les resultará más fácil ayudarles a que puedan empatizar con la víctima, darles recursos para que puedan hablar con un profesor o adulto de confianza en el centro escolar, o incluso detectar si sus propios hijos son quienes están siendo víctimas de acoso. Pero, ¿cuáles son los indicadores que pueden ayudarnos a  detectar que el problema requiere intervención?

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Los niños se pelean, se enfadan y discuten. Eso ocurre todos los día y a todo momento.Sin" rel="nofollow embargo, cuando existe de forma sistemática y reiterada en el tiempo una violencia y abuso de un niño (o adolescente) o de un grupo de ellos hacia otra u otras personas, en concreto en el ámbito educativo, podemos hablar de bullying o acoso escolar. La víctima, que termina en situación de inferioridad, se siente indefensa y sin capacidad para defenderse o actuar en modo alguno. Se sentirá atemorizada ante la idea de acudir a la escuela y posiblemente aparezcan un bajo estado de ánimo, notas más bajas, dificultades para concentrarse o dormir.

El niño que acosa suele ser un líder, popular en la clase y que puede contar con el “apoyo” de otros compañeros. Las conductas de abuso tienen lugar en las horas de patio, en los cambios de clase, a la salida del Colegio… es decir, en aquellos momentos donde hay menos control por parte de profesores o adultos que puedan poner límites. Cada vez más, también, a través de las redes sociales, como Tuenti , Facebook, Tweeter que son cada vez la forma de comunicación por excelencia entre las nuevas generaciones. Estamos ante un niño con una marcada incapacidad para empatizar, no pudiéndose poner en el lugar de la persona a quien le está infringiendo un daño.

Respecto a las conductas de abuso, pueden ser de varios tipos: manipulación (presentando una imagen negativa y distorsionada de la víctima ante el resto de la clase), amenazas, coacciones (cuando el acosador pretende que la víctima realice acciones contra su voluntad, ejerciendo un sometimiento), exclusión social, marginación, intimidación (induciendo miedo al niño), agresiones, faltas de respeto, ataques a la dignidad (burlas, ridiculizaciones, motes, humillaciones),…

La víctima terminará siéndolo, posiblemente, sólo por tener algún rasgo diferente (raza, religión, forma de vestir, de hablar, altura,…). Al verse sometido a este tipo de situaciones de forma reiterada, posiblemente terminará sintiéndose sin saber qué hacer o a quién acudir, bloqueado y pensando que no haya salida. Es posible que llegue a sentir que merece lo que le está pasando (los niños agresores escogen como víctimas a niños inseguros y/o con baja autoestima) o tenga miedo a posibles represalias, a que no le crean o vergüenza, lo que quizás haga que pase mucho tiempo antes de que el niño o la niña víctimas puedan hablar con un adulto, bien sea con un profesor o sus propios padres. Su desarrollo, tanto en lo emocional como en lo escolar, se verá seriamente dificultado o incluso imposibilitado.

Por eso es fundamental que, si estamos  preocupados porque pensemos que nuestros hijos e hijas  o a alguno de sus amigos les pueda estar pasando esto, puedan hablar desde la confianza y la comprensión, intentando entender la situación y tomando después las  medidas oportunas. Que el niño haya podido hablarlo con sus padres es tremendamente valioso y hay que reconocérselo como algo muy positivo. Ahora lo siguiente es que se pueda hablar en la escuela: sería importante que el niño pudiera contarle cómo se siente a algún adulto de confianza en colegio.

Respecto a nosotros como padres, es importante que, a pesar de la angustia y ansiedad que podamos sentir al ser conocedores de algo así, puedan ir a hablar con el Colegio (con el tutor o Jefe de Estudios, alguien que pueda conocer bien el ambiente en la clase) con la mayor calma que les sea posible. Desde ahí, se debe garantizar la seguridad del menor (mediante medidas de protección hacia la víctima y de sanción hacia el agresor). Los padres podemos pedir que se les informe de las medidas que se van a tomar, quedando ellos “al margen” de estas medidas para evitar enfrentamientos directos (con el niño agresor o su familia). También es recomendable que soliciten reuniones periódicas. Es importante que los padres podamos  confiar en las acciones que va a realizar la escuela, para poderles transmitir esta tranquilidad a nuestros hijos.

No podemos perder de vista las medidas de prevención: la educación en valores, empatía y en el respeto de las diferencias son fundamentales para que éstas situaciones no se produzcan. También el que los padres podamos  enseñarles a los niños a defenderse y hacerse respetar (desde la palabra), a que no se rían cuando se meten con un compañero y a poder acudir a un adulto si sienten que ellos no pueden hacer nada para dar fin a la situación.

Todo esto será más fácil si existe una relación de confianza suficientemente buena entre padres e hijos y si los niños tienen una autoestima lo suficientemente sólida (ahí los papás pueden ayudar valorando sus cualidades positivas y potenciándolas, ayudándoles también a aceptar sus dificultades). Por último, es imprescindible dar valor a lo que nos cuentan los niños, para que puedan sentirse escuchados y entendidos.

Estas son las estrategias más Efectivas que Puedas Utilizar Frente al Bullying

• Apoyo Emocional a tu hijo y decirle que le ayudarás a superar el problema. Tranquilizarlo diciéndole que no es su culpa que esto suceda, y que a cualquiera lo tendría así de mal. Acogerlo, tranquilizarlo.

•  Mantener la Calma Los padres debemos permanecer en calma y no reaccionar con violencia hacia el colegio o el agresor, ya que no solucionará así el problema; no modelará formas adecuadas de solucionar conflictos, que enseñe a sus hijos frente a futuros problemas. Es importante enseñar a solucionar los conflictos pacíficamente, a pesar del dolor que se sienta.

• Acercamiento con el Profesor o Tutor, con una actitud positiva,colaboradora;  informarle la situación de tu hijo/a (lo que le está sucediendo y lo afectado que se encuentra emocional y socialmente), y preguntarle qué sabe al respecto.

• Solicita al profesor/a que investigue la situación a la brevedad, dada la gravedad del problema, acordando una reunión en los próximos días, para conocer de manera más completa la situación. El profesor deberá comprometerse a entrevistar al acosador y algunos alumnos clave, e indagar con mucho cuidado el problema, buscando no aumentar la situación de desprotección del niño/a o joven afectado.

• Participación del Sicólogo .Es esperable que junto al profesor jefe participe el psicólogo/a u orientador/a del colegio, para facilitar un buen manejo del problema, y buscar las mejores soluciones. También es importante que la dirección del colegio esté al tanto de la situación y del curso de las intervenciones.

• Para frenar el círculo vicioso de esta forma de violencia escolar es fundamental buscar acuerdos y trabajar en conjunto la familia y el colegio, y deben participar tanto los padres del niño/a o joven acosado, como los de los padres del acosador (al menos en reuniones por separado). Para todos es importante que este problema sea resuelto. Para los padres del niño que está intimidando también puede  ser una sorpresa muy dolorosa, o puede que ya se sientan superados por la situación. Por eso, lo importante es invitarlos respetuosamente a colaborar en la pronta solución.

•  Aplicación de Sanciones .Dependiendo de la gravedad del problema el colegio deberá sancionar a los involucrados. Según la gravedad del caso e historial del estudiante responsable, se dan días de suspensión y/o matrícula condicional por un cierto período de tiempo, restricción en privilegios escolares, entre otros.
En este sentido, es fundamental que se “repare” el daño y las relaciones interpersonales en el curso afectado, y no centrarse sólo en solidarizar con la víctima y excluir al victimario; esto último no forma.

• Nuevas Amistades. Por supuesto que es importante ayudar al hijo/a a recuperar sus amistades o hacer algunas nuevas, eso le ayudará a dejar atrás el dolor y retomar sus actividades e intereses.

Es fundamental entonces que los adultos intervengamos en las situaciones de Bullying, si no, el daño puede ser tan profundo y doloroso que atraerá aún más problemas tanto a la víctima como a los victimarios.

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Gracias

PadresExpertos

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