Los atrevidos trajes de famosos.

Fuente: Liou emotions..
17 del 5 de 2012


El escritor Honoré de Balzac (1799-1850, Francia) decía: "el bruto se cubre, el rico se adorna, el presuntuoso se disfraza, el elegante se viste." La palabra "elegancia" tiene muchos sinónimos: gracia, delicadeza, gusto, refinamiento, atractivo, estilo, discreción, donaire, etc., y le siguen los antónimos: ser cursi, ridículo, chabacano, desaliñado, mamarracho, etc.

Ser elegante es saber elegir lo que te favorece, elegir las prendas de moda que te hacen favor, lo que es adecuado para la temporada, el lugar y la hora. Muchos usamos un determinado traje porque nos gusta y porque sentimos cómodos, aunque a otros no agrada y nos critican.
En el momento de vestir, a veces, no sabemos cuál es la decisión correcta: poner encima todo lo que tengo en mi clóset o mejor me voy con menos ropa posible.

No es de buen gusto parecer a un árbol de Navidad con tantas joyas, tampoco usar un vestido digno de la portada de "Playboy" en un debate presidencial. Todo tiene su lugar y su momento.

Una mujer mejor vestida está cuando menos vestida está. ¿Quíen dijo esto? No importa, algunas famosas se lo tomaron a pie de la letra provocando incontrolable entusiasmo y apoyo de parte de los hombres.

¿Es bueno no dejar nada para la imaginación? Es que algunos hombres no la tiene, y las mujeres piensan que hay que atacar y ser muy directas. Enseñar mucha piel no es tan sexy como creen, es sexual, no provoca admiración sino una excitación muy pasajera.

En un festival del cine preguntaron a Woody Allen (1.12.1935, USA, 1.65 m (5´5"): "¿Qué poético le gustaría decir a tantas mujeres en atrevidos trajes?"  "¿Poético? Quiero bajar mis pantalones".

Tenemos la libertad de poner nuestros propios límites y saber qué imagen queremos proyectar porque los trajes reflejan nuestro carácter, estado de ánimo y nuestros sentimientos.

"Me da igual que poner" o "hoy quiero gustar", son las frases que pasan a menudo por la cabeza de una mujer que tiene constantes cambios de humor y que se reflejan en su vestimienta.

"Los hombres y mujeres físicamente bellos pueden enseñar con orgullo todo lo que quieren",- dijo guapo diseñador Tom Ford. Es cierto, pero si quieren o no quieren enseñar a todo el mundo, es una decisión muy personal y respetable.

Por más buen cantante que eres, la industria actual cada vez más te exige presentar un espectáculo visualmente atractivo y con muchos cambios de vestuario, la gente pagan por ver y te quieren ver.

Pensamos que una celebridad debe ser muy bien asesorada por los grandes diseñadores y por eso lo que pone encima es impecable y merece ser imitado.

No es tan cierto. Algunos famosos se visten para provocar, protestar, promocionarse, porque están de muy mal humor o pasan por un momento delicado. El modelo puede ser diseñado por ellos mismos y elaborado a pedido.

Necesitan ser originales, destacar por su elegancia o todo lo contrario, pero deben llamar la atención de los directores,  productores, promotores, auspiciadores, inversionistas, dueños de canales, deben salir en las portadas y noticieros, sino a nadie va interesar su gris existencia y nadie lo van a contratar.

De los artistas deben hablar, mejor que hablen bien que mal, pero que hablen, de lo contrario estan fuera del show business.

"Me llaman "superstar" y mi público merece la ilusión, el color, el deseo, el amor, la fantasía... ellos quieren soñar conmigo... mis trajes no hace cualquier persona, soy muy exigente con los diseños y mantengo mi estilo aunque me critican"-
dijo el "zar" de la canción rusa Philip Kirkórov (30.04.1967, Bulgaria, 1.93 m (6´4") tan conocido por sus fastuosos  y coloridos atuendos.

Kirkórov es un buen tipo y esto es lo más importante, también es un buen cantante, muy generoso y divertido. Si le gusta usar un traje rosado con flores, un kilt (falda escocesa) o un sombrero al estilo "Napoleón", no veo ningún problema.

Los hombres que quieren aparecer sin camisa en cualquier lugar o usan las camisetas muy entalladas para enseñar sus músculos, me hacen reir, es un comportamiento muy infantil y nada sexy.

Por supuesto que los guapos nos emocionan, los inteligentes y talentosos más aún. Cuando en un concierto el bailaor de flamenco Joaquín Cortés (22.10.1969, España) empezó a bailar sin camisa, una chica a mi lado se sintió mal.

Parece que el show era muy fuerte para ella y para un par de sensibles señoritas más que estaban a punto de desmayar. No es para tanto niñas.

Un hombre inteligente y bien vestido con traje de chaqueta (terno) oscuro hecho a la medida me atrae y seduce mucho más que un hombre saltando ante mis ojos en ropa interior sin ningún motivo.

A diferencia del desnudo, un hombre vestido guarda algunas cosas interesantes en secreto para que las puedo imaginar y descubrir, me gusta el misterio y me gusta la exclusividad.

Los hombres semidesnudos que se regalan a todas, besan a todas y generosamente comparten su cama con todas, no me agradan, son totalmente olvidables.

Vestirnos de muñecas no es tan mala idea, en las alfombras rojas algunas cantantes parecen a Barbie o Matrioshka: una falda corta, botas, flores, lazos en la cabeza y una inocente sonrisa:
"no sé donde esta mi caja, llévame en tu "Ferrari" hasta mi juguetería".

En muchos países los hombres nos llaman "muñeca", debe ser porque somos bonitas o porque juegan con nosotras. ¿Los hombres juegan con muñecas? Muy interesante.

"Tengo más de 50 años. ¿A quién esto importa? A mí no. Respeto a los grandes diseñadores, pero también puedo usar la ropa más ridícula y extraña que me parece cómoda y reirme cuando veo que me imitan, es muy gracioso",- dijo Madonna (16.08.1958, USA, 1.60 m (5´3").

"A veces salgo a la calle sin pensar y olvido que tengo poca ropa o no la tengo, soy un poco despistada",- dice Pamela Anderson (1.07.1967, Canadá, 1.65 m (5´5") que acostumbra a pasear sin maquillaje y solo con una camiseta.
Nuestras abuelas decian: puedes olvidar tus gafas pero nunca las bragas.
Ser atrevida no es solo pasear casi desnuda, también es atrevido aparecer en la alfombra roja en lencería como la cantante Alla Pugacheva (16.04.1949, Rusia), con un vestido hecho de la cortina para la cocina como Tilda Swinton (5.11.1960, Inglaterra),
 o de una manta abrigadora que ocurrio poner encima a tan talentosa  ganadora de un "Oscar" Cate Blanchett (14.05.1969, Austarlia).

Las cantantes cada vez usan menos ropa en sus presentaciones, supongo que hacen esto para distraer a los estresados y complacidos hombres que las miran con la boca y los ojos bien abiertos y más sordos que nunca.

Una de las mejores tenistas profesionales del mundo Venus Williams (17.06.1980, USA) prefiere jugar los partidos en un sexy tutú de encaje negro y no en un tradicional y clásico uniforme blanco.

"Hay mucha competencia, debo llamar la atención cuesta lo que cuesta por eso compré este vestido tan atrevido", - me dice una desesperada novel actriz que trata de robar las camaras con un traje bastante escandaloso.
El escote es uno de los mayores atractivos que puede lucir una mujer pero, cuidado, de lo sexy a grotesco hay un solo paso. Siempre debemos resaltar lo más bello de nuestra anatomía y disimular lo menos atractivo.

Recuerda: por más impresionante que te ves con un pronunciado escote, no lo enseñas 24 horas al día tanto con el vestido de noche como con el uniforme de trabajo en una oficina.

De lo bueno poco, menos es más, la belleza también cansa, no eres la imagen de una marca de los productos lácteos y el factor sorpresa sigue siendo importante.
Por supuesto que la moda es un reflejo voluble y muy cambiante de nuestra forma de ser y de la época en que vivimos. Las mujeres cada vez somos más independientes en nuestra forma de vestir: aceptamos las sugerencias de nuestra pareja pero jamás las órdenes.

Podemos desplumar un pavo o algun pajaraco pintoresco que pasea orondo por nuestro jardin y nos adornamos con sus plumas, o pegamos la carne cruda al cuerpo peleando con las moscas.

Debemos ganar en la atención a otros y apuntar todos los flashes en nuestra dirección, es una batalla feroz para consagrarse como la reina de los titulares y la favorita de los fotógrafos.

No todas famosas son bonitas, tampoco todas bonitas son famosas, pero todas somos mujeres, y no debemos olvidar que ser atractiva, sexy y sensual no tiene nada que ver con la belleza física tampoco con la edad.

Nunca digan: "no puedo ser sexy porque no soy bella". Tus trajes hablan por ti, es tu carta visual de presentación que puede revelar  tu gusto, tu manera de ser, tu estado de ánimo, tus ganas de gustar o no, de ser centro de atención o pasar desapercibida, etc.

Si por fin luces un espectacular y costoso diseño, pero nadie te quiere dirigir ni una palabra por las tonterías que dices y por tu comportamiento, esto ya es otro asunto: aunque se viste de seda la mona, mona se queda.

"Antes de ver las bragas, quiero una mirada atrevida, cautivadora, cómplice, y las palabras inesperadas que van como las flechas directo al corazón",- dijo Julian McMahon (23.07.1968, Australia, 1.88 m (6´2").
No imiten a los famosos: ni su vida, ni su vestimienta, ni su osadía, ni sus errores, muchos de ellos no son ejemplos para nadie, no viven bajo su sombra, defienden su originalidad y su lugar.

By Liou.

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