Prostitución I

Fuente: no si ya verás.
29 del 7 de 2012


Prostitución viene del latín prostitutio onis, de prostituere, que significa literalmente "exhibir para la venta".

Fornicación deriva de forno (arcos de los puentes), donde ejercían las trabajadoras sexuales romanas.

En la antiguedad existían tres clases de prostitución, una que se realizaba en los templos llamada sagrada, otra la que se ofrecía a los extranjeros llamada hospitalaria y por último la que podríamos llamar laica.

La existencia de prostitutas sagradas fue por primera vez formulada por el griego Heródoto (siglo V a.C.), quien en su primer libro de Historias recogía la que, en su opinión, era la costumbre más vergonzosa de los babilonios: toda mujer nativa debía mantener relaciones sexuales en el Templo de Afrodita con un desconocido al menos una vez en la vida, a cambio de una moneda que se convertía en sagrada.

Las sacerdotisas descritas como «prostitutas sagradas» eran llamadas en acadio, naditu y en sumerio lu-kur.

Las naditu o sea "la sin cultivar" y las lu-kur eran mujeres consagradas a la divinidad, que tenían prohibido parir hijos, como su etimología indica: "incultivada", aunque podían casarse y adoptar niños.

El esposo de una naditu debía evitar mantener con ella relaciones sexuales normales, bien tomando una concubina o bien recurriendo al anticonceptivo más eficaz conocido en Mesopotamia y en el mundo: el coito anal.
Babilonia 1800 a.c.

Una naditu disfrutaba de amplias libertades: según el Código de Hammurabi, las nadiatu (plural de naditu) gozaban de independencia financiera, pudiendo ser propietarias de bienes materiales y esclavos, así como conceder préstamos, síntomas de un status social preeminente.

En dicho Código se hallan los apartados que regulan los derechos de herencia de las mujeres que ejercían dicha profesión:

"Si el padre dio a una sacerdotisa o mujer pública un serictu y grabado una tablilla, si en la tablilla no grabó que ella podría dejar su herencia a quien quisiera y seguir los deseos de su corazón, cuando el padre haya ido a su destino, los hermanos tomarán su campo y su jardín, y según el valor de su parte, darán un donativo de trigo, de aceite y de lana y contentarán su corazón (dándole lo necesario). Si los hermanos, según el valor de su parte, no le han dado trigo, aceite, lana, y no han contentado su corazón, ella dará su campo y su huerto al cultivador que le parezca bueno, y su cultivador la sustentará. Ella disfrutará del campo, del huerto y de todo lo que el padre le dio, mientras viva. No los dará por plata, ni pagará a otro con ellos. Su parte heredada pertenece a sus hermanos".

Esta forma particular de prostitución religiosa institucionalizada en varios lugares del Próximo Oriente, aparecerá siglos después en otras fuentes, como Estrabón o en el tratado "De dea syria", en donde se narra cómo las mujeres de Byblos tenían que raparse la cabeza en señal de duelo ante la muerte de Adonis; aquéllas que rehusaban, debían obligatoriamente «vender su belleza» durante un día, a cambio de una moneda que se ofrecía a Afrodita, diosa griega equiparable a la Ishtar acadio-babilónica o la Astarté semita-fenicia.

Algunos autores otorgan cierta veracidad a estas descripciones, dada la existencia de la esclavitud por deudas llamada "tidennutu", institución muy arraigada en la Mesopotamia del II milenio a.C., entendiéndola como potencial causa de prostitución.

Por ello algunas mujeres, convertidas en morosas, eran condenadas legalmente a servidumbre y obligadas a prostituirse en beneficio del templo.

Al entregarse o consagrarse a una deidad, estas mujeres participaban en cierto modo de su carácter sacrosanto, transformándose en "sagradas" bajo protección divina.

De la existencia de prostitutas laicas no hay duda, como prueba la terminología: en sumerio kar-kid, «la que hace los muelles», equivalente a nuestra expresión «la que hace la calle».

En el Antiguo Egipto parece que no se crearon las condiciones para el desarrollo de estas dos formas de prostitución.

Aunque a veces se presentaba la prostitución bajo la vertiente sagrada, incrustada en el culto a Isis, la diosa del amor y la fertilidad, y su esposo, Osiris.

Pero, si en Egipto llegó a existir esta forma de prostitución, fue sólo de manera muy leve.

También se puede observar que en Egipto existió la prostitución desde las épocas más remotas, pero al cabo de poco tiempo perdió su carácter religioso.

Los egipcios fueron los primeros en prohibir las relaciones carnales con las mujeres nativas o peregrinas domiciliadas en los templos y demás lugares sagrados de la época.

Al romperse el vínculo entre prostitución y religión, la primera continuó practicándose en forma
Egipcios gays
independiente y alcanzó contornos extraordinarios.

No obstante, la otra imagen que se tiene, la nacida de la codicia, brillaba con inusitado fulgor, cuando cualquier egipcio, por noble que fuese, necesitaba conseguir algo, no dudaba en entregar a su hija, esposa o madre, con tal de satisfacer su ambición.

En Egipto se dictaron, por primera vez, normas de carácter policial para reglar y sanear el ejercicio de la prostitución, y aunque no llegaron a ejercer ninguna influencia efectiva, sirvieron de antecedente a las normas de control estatal en este terreno.

En cambio los fenicios, fusionaron la prostitución hospitalaria y religiosa, desarrollando la costumbre de entregar a su mujer y sus hijas al recién llegado, de esta forma, no sólo  realizaban esta entrega a su dios, sino que, de paso, hacían un productivo negocio.

La historia bíblica de Judá y Tamar proporciona una representación de la prostitución tal como se practicaba en la sociedad judía. La prostituta ejercía su oficio al lado de una carretera, esperando a los viajeros.


Escarabeo procedente de Tripolitsa en Grecia,  hacia el siglo IV a.c.-  Museo de finas artes de Boston.

En la Grecia clásica, la prostitución era practicada tanto por mujeres como por hombres jóvenes.


Lámpara erótica griega




El término griego para la prostitución es porne, derivado del verbo pernemi (vender), las prostitutas debían vestirse con ropas distintivas y estaban obligadas a pagar impuestos.


En Atenas, las mujeres no podían andar solas, privilegio exclusivo de las "hetairas" (prostitutas cultas), en tanto que las pornoi eran las prostitutas de más bajo nivel (de lo que deriva la palabra pornografía).






Se cree que fue en la antigua Atenas donde se estableció el primer burdel, en el siglo VI a.C., como local de negocio, un servicio equivalía al salario medio de un día, en el que no estaba permitida la captación de clientes.

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