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JORGE ESTRELLA, INVITADO DE HONOR A LA POES√ćA

Fuente: Ancile.
30 del 7 de 2012


Nos complace y honra muy especial y gratamente traer en esta agraciada ocasi√≥n a nuestro blog Ancile al fil√≥sofo, epistem√≥logo, narrador y ahora poeta Jorge Estrella. A la saz√≥n compa√Īero de sabidur√≠a y fraternidad del maestro Desiderio Papp, de cuyos libros nutri√≥ su esp√≠ritu con toda modestia quien suscribe con premura estas l√≠neas de introducci√≥n, por lo que manifiesto aqu√≠ mi deuda del todo impagable a su labor nunca suficientemente ponderada en el √°mbito de la difusi√≥n y el mejor entendimiento de la ciencia, y quiero, as√≠ mismo que sirva de humilde pero sentido homenaje a su memoria esta exigua y acaso indigna semblanza para tan alto y avisado esp√≠ritu. 
La inclusi√≥n en nuestra secci√≥n de Poetas invitados de Jorge Estrella, creemos que es emblem√°tica, en tanto que nunca pudimos obviar las profundas relaciones entre el saber y el conocimiento aportado por la filosof√≠a y los caminos, en muncho momentos enigm√°ticos, de la poes√≠a en conexi√≥n con la misma filosof√≠a, en sus aportaciones y manifestaciones de belleza y verdad que, desde luego, tambi√©n tienen mucho que decir en relaci√≥n a lo que en el mundo no puede expresarse y aprehenderse, sino por la v√≠a de la conexi√≥n o de la integraci√≥n √ļnica que aporta, en su impulso creativo, el poema, y todo para mayor gloria de la m√°s refinada faceta de la sabidur√≠a y de la conciencia humana.
Aportamos pues, en esta entrada de nuestro estimado blog, primero, una aproximaci√≥n curricular de nuestro autor, as√≠ como una semblanza profunda y muy sentida de Jorge Estrella sobre Desiderio Papp (amigo de nuestro autor e historiador de referencia de las ciencias) y, finalmente, unos poemas en prosa (o, en prosa po√©tica), que le se√Īalan como delicado adepto al √°mbito de la creaci√≥n y de la expresi√≥n po√©tica.






JORGE ESTRELLA, INVITADO DE HONOR A LA POES√ćA




BREVE APROXIMACI√ďN CURRICULAR A JORGE EXTRELLA


Jorge Estrella,  Maestro Normal Nacional, Escuela Normal Mixta 'Juan Bautista Alberdi', S. M. de   Tucum√°n, 1956; Profesor de Filosof√≠a, Universidad Nacional de Tucum√°n,1962;  Profesor de Estado (menci√≥n filosof√≠a), Universidad de Chile, Santiago, 1977; Doctor en Filosof√≠a, Universidad Nacional de Tucum√°n, 1995; su √°rea de especializaci√≥n es la  Epistemolog√≠a, Historia de las ciencias y la L√≥gica.
Entre los cargos que ostent√≥ u ostenta se encuentran: actual Profesor de Introducci√≥n al Universo Cient√≠fico, en la Facultad de Humanidades, UNSE, Santiago del Estero; fue Profesor Titular de  Filosof√≠a de las Ciencias, Facultad de Filosof√≠a y Humanidades, Universidad de Chile (1967-1968; 1975-1993); Profesor Titular de Filosof√≠a de las Ciencias, Facultad de Filosof√≠a y Letras, UNT (Tucum√°n, 1993-2006); docente, en el pasado, de otras universidades: Universidad Metropolitana de Ciencias  de la Educaci√≥n (Santiago, Chile, 1983-1993);Universidad Provincial 'Sarmiento' (San Juan, 1965).
En cuanto a sus publicaciones m√°s relevantes: es autor de m√°s de 500 art√≠culos aparecidos en revistas especializadas y en suplementos de peri√≥dicos de Argentina y el extranjero (Ejs.: 'Artes y Letras' del diario El Mercurio, Santiago de Chile; 'Suplemento Literario' del diario La Gaceta, S.M.de Tucum√°n). Su nombre est√° incluido en cuatro antolog√≠as argentinas de narrativa. Es autor de los siguientes libros: Cuartelario y otros cuentos, Ediciones del Consejo Provincial de Difusi√≥n Cultural de la Provincia de Tucum√°n (Premio Pablo Rojas Paz, bienal para el NOA 1963-1965), S. M. de Tucum√°n, 1967; Manual de L√≥gica proposicional, Ed. Kalco, S. M. Tucum√°n, 1975; La antropolog√≠a de F√©lix Schwartzmann (coautora: Margarita Schultz),    Ed. Universitaria, Santiago, Chile, 1978; La inducci√≥n - I, Ed. Universitaria, Santiago, Chile, 1978; La inducci√≥n - II, Ed. Universitaria, Santiago, Chile, 1981; Ciencia y filosof√≠a, Ed. Universitaria, Santiago, Chile, 1982; La flor en la piedra, Ediciones Olocco, Santiago, Chile, 1982; Argumentos filos√≥ficos, Ed. Andr√©s Bello, Santiago, Chile, 1983; Teor√≠a de la acci√≥n, Ediciones de la Universidad de Chile, Santiago, 1987; Viejas y nuevas fronteras de la ciencia (coautor: Jaime Cordero), Ed. Universitaria, Santiago, Chile, 1988; De Galileo a Einstein (coautor: Desiderio Papp), Ed. Hachette, Santiago, Chile, 1989; Teor√≠as sobre la vida (coautor: Desiderio Papp), Ed. Hachette, Santiago, Chile, 1989;  La ciencia: pasado, presente y futuro (coautor: Jaime Cordero), Ediciones de la Universidad de Santiago de Chile, Santiago, 1990; La filosof√≠a y sus formas an√≥malas, Ed. Hachette, Santiago, Chile, 1991; Conocimiento y biolog√≠a, Ed. Hachette, Santiago, Chile, 1991; Cruce de caminos - Prosa breve, Ed. Hachette, Santiago, Chile, 1992; ¬ŅTiempo o eternidad? - Ensayos, Ediciones Dolmen, Santiago, Chile, 1994; Breve Historia de las Ciencias en el siglo XX (coautor: Desiderio Papp), Ed. Claridad, Buenos Aires, 1996; El universo hoy, Editorial Universitaria, Santiago, Chile, 1998; Filosof√≠a en Chile, Ediciones de la Universidad Andr√©s Bello, Santiago de Chile, 1999; Cuatro ensayos sobre la raz√≥n (coautor junto a S. Schkolnik; N. Zavadivker y G. Vega Caro),   Ediciones de la Facultad de Filosof√≠a y Letras, UNT, 2000; Escenas de provincia, Ediciones de la Facultad de Filosof√≠a y Letras, UNT, 2002; De la diversidad de gentes (coautor: Samuel Schkolnik), Ediciones de la Facultad de Artes, Universidad de Chile, Santiago, 2005; ¬ŅNaturaleza o cultura?, Ediciones de la Facultad de Artes, Universidad de Chile, Santiago, 2005;  Relatos escogidos, Ediciones del Rectorado, UNT, 2006; Tres ensayos sobre la evoluci√≥n (coautor: Roberto Navarro), Ediciones de la Facultad de Bioqu√≠mica, Qu√≠mica y Farmacia, UNT, S.M.de Tucum√°n, 2007; y la novela Cr√≠menes sin castigos, Ed. Dunken, Buenos Aires, 2008.
Ejemplos de ensayos publicados: La Philosophie au Chili, en Contemporary philosophy, Volume 8 (Philosophy of Latin America), Kluwer Academic Publishers, The Netherlands, 2003. Este trabajo ha sido solicitado por el Institut International de Philosophie; Naturaleza y destino de las Humanidades, en revista Anales de la Universidad de Chile (pgs.13 a 75), sexta serie, n¬ļ 4, febrero de 1997.
Algunas traducciones de relevancia: Nature's Imagination (Roger Penrose, Gerald Edelman, John Barrow y otros), Ed.Universitaria, Santiago, Chile, 1997; The nature of space and time (Hawking-Penrose), Ed.Universitaria, Santiago, Chile, 1997.
Es director de la Revistade Filosofía, Universidad de Chile, desde 1981 y hasta 1997.
Tiene los premios siguientes: Primer premio ensayo (José Martí) para autores iberoamericanos, Asociación de Críticos y Comentaristas de Arte, Miami, USA, 1985. Texto premiado: Tres razones para la libertad; Primer premio narrativa (Hernández Catá), para autores iberoamericanos, de la misma institución, Miami, USA,1983. Relato premiado: El tren; Primer premio narrativa (PabloRojas Paz), del Consejo Provincial de Difusión Cultural, Tucumán, para autores del noroeste argentino, bienal 1963-1965. Libro premiado: Cuartelario y otros cuentos.
Pertenece o ha pertenecido a las siguientes sociedades cient√≠ficas: desde 1987 ha sido Vice-Presidente (y a cargo de la Presidencia en  reemplazo del Dr. Desiderio Papp desde 1990 a 1997) del Grupo Chileno de Historia y Filosof√≠a de las Ciencias (afiliado a UNESCO); desde 1988 el Institut International de Philosophie (Par√≠s), por sugerencia de Mario Bunge, lo ha designado representante en Chile. La tarea central para dicho Instituto consisti√≥ en enviar anualmente rese√Īas de cada uno de los libros de filosof√≠a aparecidos en Chile. Ha cumplido con ese trabajo regularmente desde 1988  hasta 1997 y las rese√Īas se publicaron en la Bibliographie de la Philosohie, cuya periodicidad es trimestral y cubre la bibliograf√≠a filos√≥fica mundial; desde 1985, miembro del Instituto de Epistemolog√≠a de la Facultad de Filosof√≠a y Letras, UNT, Tucum√°n.
Asistió a congresos de la relevancia del XV Congreso Mundial de Filosofía, Sofía, Bulgaria, septiembre de 1973. Luego de enviar su ensayo La loi et le réel, ha sido invitado como Vice-Presidente de la Sección Metodología de la Ciencia, e invitado por la Pontificia Universidad Católica de Chile como uno de los cinco expositores del Coloquio Internacional: Racionalidad e irracionalidad en la ciencia (Santiago, 27-29 de octubre, 1998). Trabajo presentado: Identidad y asimetrías. Los cuatro expositores extranjeros restantes fueron: Gilles Gastón Granger (Francia), Nicholas Rescher (USA), Paul Weingartner (Alemania), Newton Da Costa (Brasil).
Como investigador, evaluador, director de tesis y de cursos de postgrado sólo haremos mención dada su innumerable actividad en dichas actividades.





DESIDERIO *




*"Desiderio Papp fue un notable  historiador de las ciencias. Durante la segunda guerra mundial huy√≥ de Europa y se radic√≥ primero en Argentina, despu√©s en Chile. Falleci√≥ a los 98 a√Īos. La editorial espa√Īola Espasa Calpe public√≥ gran parte de su obra. Tuve el privilegio de formarme a su lado y juntos escribimos dos libros publicados por Hachette en Chile, en 1989 ("Teor√≠as sobre la vida", "De galileo a Einstein") y "Breve Historia de las ciencias en el siglo XX", Ed. Claridad, Buenos Aires. Nos uni√≥ una intensa amistad durante los a√Īos que viv√≠ en Chile.
El texto que sigue es un relato testimonial en memoria del amigo.‚ÄĚ

Jorge Estrella. Tucum√°n, Argentina. 20 de Julio de 2012

YERBA BUENA (Tucum√°n)

Jorge Estrella testimonia en este relato los √ļltimos d√≠as de su maestro Desiderio Papp, profesor en la Universidad Nacional de Tucum√°n, Argentina,  en la d√©cada de los a√Īos cuarenta. Historiador de las ciencias, autor de una voluminosa obra escrita, tuvo el raro talento de exponer con sencillez los m√°s variados temas cient√≠ficos y de advertir en ellos los asuntos filos√≥ficos fundamentales. De origen austro-h√ļngaro, fue miembro efectivo de la Academia Internacional de Historia de la Ciencia (Par√≠s); ejerci√≥ la docencia en universidades argentinas, chilenas y uruguayas; y falleci√≥ en Buenos Aires en 1993. Jorge Estrella fue disc√≠pulo suyo y amigo personal.

Tengo 98 a√Īos. No los recomiendo. Los d√≠as han perdido su espera y ahora se remansan en algo as√≠ como una laguna bajo la niebla. Los rumbos en el tiempo y en el espacio se borran. Nunca estoy seguro del lugar en que me encuentro. ¬ŅSantiago de Chile, Praga, Bucarest, Viena, Buenos Aires? Debo preguntar a Mona, mi mujer, para saberlo, pero luego se me olvida y vuelvo a habitar el mundo plural que me toc√≥ en suerte, difuso de pasado. Debo vivir el presente desde antiguas evidencias, como el escritorio o mi sill√≥n que supe conservar en mis derivas. Ayeres y ma√Īanas se arremolinan en este presente plano, y me hallo indefenso en √©l. Mi mujer sonr√≠e ante mis repeticiones -dice-, ante mis preguntas reiteradas. Ella no entiende.
Cuando relato el d√≠a en que estall√≥ la Primera Guerra Mundial, quienes oyen no pueden entender que aquel carruaje donde viajaba hacia mi colegio sigue rodando en el pavimento de piedras, sigo ape√°ndome de √©l frente al edificio donde gritan el alborozo de la violencia reci√©n iniciada. No son recuerdos: estoy ah√≠, sintiendo mi asombro y mi tristeza de adolescente ante esa fatalidad recibida con entusiasmo por mis pr√≥jimos. A√ļn puedo escuchar el graznido de los gansos que caminan mene√°ndose sobre la granza, camino de la acequia, haci√©ndose eco del jolgorio humano.
Cuando debo asistir a un acto cultural en que se presenta un libro o me piden que comente la conferencia de alg√ļn expositor, debo hacer un esfuerzo mayor para dejar la charla que estoy sosteniendo con mi padre, rabino √©l en Praga, donde discutimos. El insiste en quedarse all√≠ ante la evidencia de la invasi√≥n nazi. Ambos caminamos sobre el empedrado del barrio jud√≠o de casas altas. Y respetuosamente le estoy diciendo que emigrar√© hacia Am√©rica del Sur, por Espa√Īa. Pero es la discusi√≥n entre un creyente y un ateo: √©l apuesta a la bondad de su dios; yo, a la perversidad alemana. Mucho m√°s tarde, estando en Tucum√°n, me enterar√© de que √©l, mi madre, hermanas y hermanos fueron asesinados por los comunistas. Curioso, pero √©l tendr√≠a raz√≥n: su dios lo protegi√≥ de los nazis y s√≥lo sobrevivi√≥ para ser v√≠ctima del comunismo. ¬ŅC√≥mo preferir la exposici√≥n de un desconocido que me aburre a la elevada conversaci√≥n con mi padre, en Praga, donde ambos estamos definiendo nuestra suerte diversa? Es Mona quien me saca del lugar elegido para se√Īalarme que este de la conferencia es el √ļnico lugar donde estoy. Eso es falso. ¬ŅQui√©n est√° en el lugar donde est√°? ¬ŅAcaso ese espacio que nos cobija no es fruto de sue√Īos y recuerdos a los que debemos el estar all√≠?
-Est√°s en Santiago de Chile -me dice ella-, en la calle Londres, donde funciona tu Instituto de Historia de las Ciencias y escuchar√°s una charla sobre Giordano Bruno, a la que debes comentar despu√©s. Esc√ļchala bien.
-Sí, claro, Giordano Bruno... como mi padre, pero al revés: aquel, víctima de la religión; este, víctima por religioso.
Pero Mona no entender√°; son desvar√≠os m√≠os para ella. Y sin embargo s√© que s√≥lo por ella estoy vivo. Me alimenta, me ba√Īa, ordena y administra mis remedios, me lleva al m√©dico, conoce mejor que yo mis s√≠ntomas. Sabe mis comidas y vinos preferidos y siempre estar√°n a mano. Pero temo indefenso esa protecci√≥n amorosa, porque s√© que ella prefiere vivir en Buenos Aires, donde tiene una hija y dos nietas peque√Īas a las que ve poco. Y est√° amenazando con llevarme a vivir all√°.
-Es Jorge, querido -la oigo decir-; viene a visitarte a Buenos Aires.
-¬ŅJorge? ¬ŅDe Santiago? -pregunto mientras estrecho la mano huesuda de mi amigo-. ¬ŅAcaso no estoy en Santiago?
-No, maestro, en Buenos Aires.
-Ella me trajo, yo quería quedarme en Santiago.
Los d√≠as se cuelan como el viento bajo la puerta en una tempestad. Los veo venir cuando ya se fueron, confundo los pasados con los que vendr√°n, doy por hecho lo que s√≥lo era anuncio. Y prefiero instalarme en los m√°s remotos de mi infancia, contar el n√ļmero de aquellos gansos, verlos marchar hacia la laguna, mene√°ndose, con esa jactancia inmotivada y pendenciera que tienen. Pisar desde el estribo el rayo de la rueda de aquel carruaje que me transportaba al colegio, sentir su s√≥lido encuentro con el empedrado del camino. O atender el cuidadoso detenerse del caballo que lo lleva, para defecar su trenza de esti√©rcol verde, perfumado a bosques y a pastizales de los campos.
Desde mucho tiempo atr√°s Mona me alienta a cumplir lo que a muchos suena como delirio: llegar a los cien a√Īos. Hice m√≠a esa apuesta insensata. Y como si fuese uno de los muchos libros que escrib√≠, puse convicci√≥n y esperanzas en concluirlo. Cada d√≠a era visto como una se√Īal de acercarme m√°s a la meta. Aunque despu√©s esos d√≠as se fund√≠an todos en uno y era la misma expectativa que sobreviv√≠a, incierta, desnuda. Entonces era Mona quien deb√≠a informarme cu√°nto faltaba, cu√°nto hab√≠a pasado, del mismo modo que me indicaba d√≥nde estaba. Siempre sostuve que el tiempo de la vida y el tiempo mec√°nico de la f√≠sica no pueden identificarse. En las m√°quinas nacidas de la ingenier√≠a es la organizaci√≥n espacial la que define sus propiedades.
Por eso una m√°quina (de combusti√≥n interna, por ejemplo) podr√° ser detenida y echada a andar nuevamente mientras se conserve esa organizaci√≥n espacial de sus componentes. Los organismos, en cambio, han apostado a su organizaci√≥n en el tiempo: destruyen sus elementos en los procesos catab√≥licos y deben rearmar otros nuevos que los sustituyan, interminablemente. Y si se detiene su mecanismo, simplemente no pueden echarse a andar nuevamente, tal es su compromiso con el tiempo. ¬ŅTiene memoria una m√°quina de vapor?
Parece vivir s√≥lo en su presente. En cambio, nos consta que hasta las amebas tienen memoria de su historia pasada y act√ļan en consecuencia.
Pero ahora, cuando Mona me anuncia que he cumplido los noventa y ocho a√Īos, cuando el desgano por cruzar la meta de los cien va gan√°ndome, comienzo a preguntarme si esa diferencia que defend√≠ entre el tiempo de las m√°quinas (s√≥lo espacio) y el tiempo de los organismos vivos es real. Si lo fuera, ¬Ņpor qu√© me pierdo parejamente en lugares y en √©pocas? ¬ŅPor qu√© tiempos y espacios vividos me juegan la misma broma burlesca de mezclarse? ¬ŅNo ser√° que tiempo y espacio son finalmente costados de lo mismo y, por ende, no cabe distinguirlos como propuse siempre? En fin, otros arreglar√°n este embrollo; no tengo m√°s tiempo ni ganas de repensarlo. Basta el d√≠a con su af√°n, dec√≠a mi padre como buen rabino. Para m√≠, basta mi vida entera con su af√°n. Las fatigas del d√≠a se acumulan en el atardecer del campesino. Las fatigas de mis a√Īos adormecen mi √°nimo. Y lo √ļnico claro que veo es la inutilidad de todo empe√Īo, la falta de sentido real de nuestras vidas en este mundo.
-Traigo tu desayuno, mi vida, con las medialunas que m√°s te gustan.
-No, Mona. No comeré más. He vivido suficiente.
-Vamos, no seas bromista. Apenas nos falta un a√Īo y ocho meses para que tengas tu t√≠tulo m√°s valioso con tus flamantes cien a√Īos.
-No, Mona, es en serio. He vivido demasiado. No soporto más el estiramiento de mi vida en días que nada nuevo me traen. Pero ella no me cree; revolotea sus amables manos por mi calva y se va segura de que a su regreso hallará el desayuno consumido.

-¬ŅCreer√°s, Jorge? Desiderio se plant√≥ en su voluntad de rechazar todo alimento. Cruz√≥ los brazos, apret√≥ sus manos fuertemente en las axilas. Parec√≠a un ni√Īo caprichoso. Al tercer d√≠a vino el m√©dico, intent√≥ ponerle suero porque se deshidrataba. Pero fue in√ļtil. Finalmente llor√© aceptando que si √©l hab√≠a decidido marcharse no deb√≠amos oponernos m√°s. Pasamos otros cinco d√≠as, despidi√©ndonos, conversando sobre nuestras vidas, pidi√©ndome √©l qu√© hacer con sus bienes. Y se muri√≥ as√≠, sano, sin dolores, protegido de todo sufrimiento por su voluntad. A s√≥lo un a√Īo y poco m√°s de cumplir sus cien a√Īos.

Jorge Estrella







POEMAS





CAMINABA POR EL R√ćO CERCANO



Caminaba por el r√≠o cercano a mi casa y entr√© en la selva de √°rboles altos, a√Īejos. Cebiles, laureles, tipas, se disputan la luz y el cielo de las alturas y dejan en el suelo de tierra negra la memoria de sus lluvias, de sus hojas resistentes al oto√Īo pero finalmente ca√≠das con el viento. Un verdor h√ļmedo, un olor suave a tiempo a√Īero, una sombra donde el rumor de la vida ronronea y la casi oscuridad no evita el relumbre de alg√ļn tronco blanco, alto, seco, como dormido de pie. Ese √°rbol muerto y no ca√≠do aloja insectos, el p√°jaro carpintero tambi√©n lo visita seguido. Mi andar lento tiene ese entorno que pasa a ser interno, siento mi comunidad con esa fuerza impalpable y poderosa de lo viviente. Y el misterio de lo que uno sea, cobijando en sus entra√Īas la m√°s remota memoria de la vida nacida en esta tierra, esplende como el relumbr√≥n de ese √°rbol blanco, elevado, de pie a√ļn.



PEQUE√ĎA IGLESIA EN AQUITANIA



 En ese ambular entre paisajes de Aquitania, que llevan milenios registrando la tarea humana talentosa, entornada de vi√Īedos, hallamos de golpe una peque√Īa iglesita. A un hombre que manejaba su tractor le preguntamos c√≥mo hacer para verla por dentro. Nos contest√≥ que √©l ten√≠a la llave. Nos la entreg√≥ y se fue.
Muy dif√≠cil describir el sacud√≥n que mi hijo Crist√≥bal y yo sentimos al ingresar: debimos sentarnos, tal era la fuerza de una fuerza que ah√≠ habitaba. La luz, el espacio m√°gico creado por un arquitecto del siglo XIII, dios parec√≠a estar ah√≠. La sencillez c√°lida del espacio encerrado por la piedra, las baldosas antiguas, los ventanales peque√Īos.
Naturalmente, el lugar no figura en ning√ļn mapa tur√≠stico de las iglesias que aconsejan ver. Cuando salimos y nos sentamos en una pirca de piedra para almorzar nuestros sandwiches, notamos que casi no pod√≠amos tragar, la garganta a√ļn cerrada por esa emoci√≥n inesperada (¬Ņest√©tica?¬Ņreligiosa?¬Ņexistencial? Me importa tan poco saberlo).



LAPACHOS TUCUMANOS



¬ŅQu√© te reclama cada agosto, lapacho, para regresar florido? ¬ŅLlamar las miradas con tus llamaradas de flores amarillas? ¬ŅSembrar en el aire, en los suelos, en el alma, tu memoria de futuros agostos?  No creo en tu silencio plural y presiento un aullido de savias, colores y labores tras tu fosforescencia rosa, blanca o amarilla. ¬ŅPor qu√© reclamas mi mirada y por qu√© mis ojos se encandilan con tu gracia? Quiero saber qu√© encantamiento nos une a ti y a m√≠ en esta fiesta floral que nos hace atendernos sin distracci√≥n posible. Y, como siempre, soy testigo de la magia, no de sus motivos.


Jorge Estrella






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