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Jamás podré ser feliz

Fuente: El diván secreto.
1 del 3 de 2012

He tenido este lugar abandonado mucho tiempo (aunque seguía leyendo vuestros blogs en la sombra) en gran parte porque este espacio me recordaba a una etapa de mi vida, una etapa marcada por mi amor hacia X. Y es que casi todas las entradas versan sobre nosotros. Y como me disponía a empezar una nueva vida, quería desvincularme de todo lo que me recordara a él.

Os resumo los últimos meses. He estudiado mogollón, he estudiado mucho, he estudiado una barbaridad, y he sacado unas notas estupendas. La vida de "sólo estudiante" es una gozada, aunque ya se me acaba el chollo porque estoy buscando curro, y es que el paro se me acaba dentro de unos meses...adiós vidorra.

Además me enamoré de una persona maravillosa, una persona realmente estupenda. Nos divertimos un montón, estamos súper compenetrados, estamos agusto, tranquilos, felices. Le adoro, tiene todo lo que siempre he querido en un hombre, hasta un pene maravilloso que encaja perfectamente en mi punto G (llamémosle Míster P. A mi chico, no al pene).

Pero sigo acordándome cada día de X. No hay día que no me despierte pensando en él.Y esto ya me preocupa. Porque pronto hará dos años que los dejamos definitivamente, y un año desde la última vez que nos vimos. Y le extraño tanto... Y no, no es porque Míster P no me llene y bla bla bla, yo creo que se puede amar a más de una persona, el que no lo ha vivido no lo puede entender, ¡pero el corazón es muy grande! El caso es que Míster P es mi presente y mi futuro, y X forma parte de mi pasado, un pasado que debo dejar atrás de una puñetera vez.

Pero no puedo. Sólo soy capaz de quitarme de la cabeza a X cuando estoy con Míster P. Sólo cuando estoy con él me derrito con él y me siento súper enamorada de él. Pero cuando estoy a solas no me quito a X de la cabeza. Y todos los días, todos, me despierto pensando en él, con el corazón encogido, y triste. Y sólo a lo largo del día, cuando ya me meto de lleno en mis cosas, la casa, la uni, Míster P...entonces ya me rehago un poco... pero todas las mañanas me despierto triste, vacía.

Y no, esto ya no es normal. Dos años sin él, un año sin verle, un par de meses desde la última (y espero que definitiva) conversación telefónica. Además sé que él ha rehecho su vida y es feliz, y yo también soy feliz cuando estoy con Míster P...pero no soy capaz de olvidarle.

Y esta mañana, cuando desayunaba, pensaba que ahora mi vida es más tranquila: no voy estresada todo el día porque no trabajo y además no tengo una relación súper intensa y apasionada que hace que discuta y eche los polvos más geniales del mundo, a partes iguales. No. Ahora tengo una vida más relajada de "sólo estudiante" y jamás discuto con mi novio, estamos súper agusto, en paz, en equilibrio. El caso, que mientras desayunaba tranquilamente viendo las notocias (una de las delicias que me puedo permitir desde que no trabajo) pensaba que a pesar de que mi vida ahora es más tranquila, de que estoy emocionalmente más estable, prefiero aquella vida.

Sí, llamadme masoca, tarada, pero creo que prefiero el agobio de ir todo el día corriendo y estresada, porque me sentía más útil, más realizada. Cuanto más tiempo tienes más lo pierdes, en cambio cuando no tenía tiempo, todo mi día estaba súper aprovechado, mi vida era súper productiva. Y por otra parte, creo que prefiero las discusiones y las reconciliaciones peliculeras, el amor apasionado, los polvazos, temblar de amor... a esta vida serena y equilibrada, este amor más maduro y sosegado, más sano.

Lo sé, soy gilipollas y jamás podré ser feliz.

pd: bueno, pensándolo bien, bien, fríamente, creo que prefiero lo de "sólo estudiar", pa qué vamos a engañarnos, pero es cierto que me sentía más satisfecha conmigo misma cuando también trabajaba.

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