Amigos de lo ajeno.
Fuente: Oculimundi.
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Y no me he enterado, que es lo peor.
Me han dejado seca y a medio decir; todo ha sido inesperado -o no, le dije a mi marido que esto iba a pasar, que algún día ocurriría, vistas las cosas: era casi inevitable. Tarde o temprano iba a vivir esto, y lo peor es que no lo parece, que no se aparenta: me rodeo de mi gente de todos los días, que inician, como todos los días, sus conversaciones y preocupaciones cotidianas, preguntas sobre este alumno o el otro. Todo parece normal. Pero a mí me han robado.
¿Dónde habrán dejado lo que me pertenece?
Y es que mi voz es mía, personal, mi instrumento cotidiano de trabajo. Me la han robado.
Estoy afónica.
Me han dejado seca y a medio decir; todo ha sido inesperado -o no, le dije a mi marido que esto iba a pasar, que algún día ocurriría, vistas las cosas: era casi inevitable. Tarde o temprano iba a vivir esto, y lo peor es que no lo parece, que no se aparenta: me rodeo de mi gente de todos los días, que inician, como todos los días, sus conversaciones y preocupaciones cotidianas, preguntas sobre este alumno o el otro. Todo parece normal. Pero a mí me han robado.
¿Dónde habrán dejado lo que me pertenece?
Y es que mi voz es mía, personal, mi instrumento cotidiano de trabajo. Me la han robado.
Estoy afónica.




