Qué vamos a quemar

Fuente: HUELLAS.
10 del 3 de 2010

Cada 8 de marzo cantamos "¡Vamos a quemar la Conferencia Episcopal!". Pues bien, basta de amenazas, ¡hagámoslo! Nos quitaremos de en medio muchos disgustos. El siguiente, su nueva campaña en contra de la ley que regula la interrupción voluntaria del embarazo recién estrenada. Es poco lo nuevo que tengo que aportar pero no quería dejar pasar de largo mi derecho a la pataleta.

Haciendo un ejercicio de caridad se han gastado un pastón, 150.000 ? según datos de El País, para llevar a cabo una campaña de chantaje emocional y no para ayudar a muchos países empobrecidos donde se mueren de hambre. ¡Hale! Para que este año tod@s os acordéis de marcar la X en la declaración de Hacienda y permitir que se lo fundan en la supresión de derechos para una parte importante de la población, que es la actividad que más les pone.

La campaña ?¡Es mi Vida!... Está en tus manos? da voz ?a los que van a nacer o que acaban de nacer, que no tienen voz, que están indefensos pero que tienen derecho a vivir?. Con estas palabras presenta su perversión el portavoz de la Conferencia Episcopal. Ya que las iglesias se están quedando vacías, han decidido hablar por las células de todo pichichi, incluso de los que aún no tienen criterio propio, porque la Conferencia Episcopal ya sabe lo que nos conviene a los demás. Si es que no tiene nombre. Y no, Monseñor Camino, la mentira es pecado, que está escrito en los mandamientos que se debería saber de carrerilla, la nueva ley no quita ningún derecho a las madres gestantes, de hecho, no les influye absolutamente en nada. Quien quiera ejercer su derecho a la maternidad, puede hacerlo, como siempre. Estoy harta de su demogagia, de su hipocresía y de sus patologías mentales, las que pretenden contagiar al resto de la sociedad.

No acaba ahí, con la nueva regulación del aborto, "el Estado da licencia para matar y deja de ser garante del bien común", definitivamente están chiflados. Exclusiva: ¡Nuestro país es agente 007! El Estado democrático no se erige como árbitro de la vida humana, sino como garante de derechos para todos y todas. Entonces, a su juicio, ésta debe ser sustituida por otra ley que sería más justa, que olería a prohibición, seguro, como lo arreglan todo. Es decir, todas a parir como conejas, que luego ya les educan, cuidan y mantienen ellos en función de sus "valores", esos que claman por las vejaciones y asesinatos en nombre de Dios; la represión con moralina, la pederastia no reconocida en sus filas, la condena de la homosexualidad, la desigualdad de clases (ellos siempre van del lado de los poderosos) y de género (por supuesto, todas a casa, y si puede ser, con burka, que somos malas mujeres desde que nos vestimos como putas y decidimos sobre nuestro cuerpo), ellos sí que saben lo que nos conviene.

Cuando no se tienen argumentos, siempre aparece dios, para eso lo inventaron, ¿no? Para castigar y otorgar letimidad a todo aquello que no la tiene por méritos propios, desde dictaduras políticas a delitos cometidos por la Iglesia. Y no lo digo por decir, ocho años de catecismo en mi infancia me avalan. Lo que olvidan por casualidad es comentarnos, aunque sea de pasada, que en los Evangelios apócrifos, esos que tacharon para no ser difundidos, Dios no tenía claro ni lo que quería del ser humano, que tal vez era un ente del género femenino y muchos más interesantes cuestionamientos de la "palabra de Dios", que merece la pena leer.

No le conozco y dudo mucho de su existencia, pero si hubiera una fuerza mayor todopoderosa, estaría del lado de la Teoría de la Liberación y se haría colega de Leonardo Boff y de los párrocos de Entrevías y huiría despavorid@ del Papa y de Rouco Varela, Monseñor Camino simplemente le daría grima.

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