1. Karen
Ayuda a un niño enviando la cantidad de U$1.00 un dolar y una carta en donde redactes lo mejor de tus sentimientos por la humanidad, En Nicaraguan miles de niños llegan a revisar en la basura todos los dias para poder comer ya que la situación de pobreza y el desempleo de sus padres no les permite tener alimentos, ropa ni siquiera un techo y durmen y viven en las calles, ayudanos a darles de comer solo con tu ayuda lo podremos lograr. Envia una carta y U$1.00 dolar no envies mas dinero solamente esa cantidad por que es con cada grano que formaremos un mar. Envia por correo normal a la Dirección: Iglesia Santa Ana 2 cuadras abajo, Managua dirigelo a Karen Gonzalez esta dirección esta a tan solo unas cuadras del mayor basurero de Nicaragua podemos ayudar pero sin ti sera mas dificil.
Somos un grupo de tres amigas que deseamos ayudar y que confiamos en que este dinero sera resivido por los niños, envianos un Email, y cuentanos que te motiva a escribirnos. Mi nombre es Melissa actualmente estamos trabajando para creaar una guarderia infantil para resguardar a los bebes que se mantinen en los brazos de sus hermanos pidiendo en cada semaforo de nuestra ciudad es realmente triste.
No importa si no envias dinero, si en algun momento tienes la oportunidad de visitarnos y te animas te llevaremos a conocer este modo de vida para que sepas cuan afortunados somos de no tenernos que enfrentar a esa vida. Reza por nuestros niños. Gracias
Este es un artículo de los tantos que circula por la Web del Basurero la Chureca
La Chureca, el olor de la miseria Alberto Lardiés. 3-8-2007 21:22:24 Existen lugares que parecen decirte: estás en el infierno. Uno de ellos es el vertedero de La Chureca, en Managua (Nicaragua), donde viven 1.500 personas para los que el único modo de sustento es la basura. El hedor propio de un basurero de 47 hectáreas de tamaño se mezcla con el de las llamas que devoran los restos que los lugareños han declarado inservibles después de bucear en ellos en busca de un trozo de comida para llevarse a la boca o de una lata para vender. Todo ello, unido a una visión espantosamente real de la pobreza, hace que ese lugar que ningún Dios debería permitir huela a miseria. Estas personas que viven de los restos de los demás en un ambiente putrefacto no miran a los visitantes con desprecio, su cara es de indiferencia, de un cruel conformismo con lo que les ha tocado que apenas deja hueco a la desesperación. Los que tienen un buen día ganan uno o dos dólares por familia tras 14 horas de trabajo. Otros no tienen tanta suerte. Y todos, en esto no hay diferencias, trabajan junto a cientos de zopilotes, una especie de buitre tan negro como el humo que sale de la basura calcinada. Las aves carroñeras conviven con las personas, con las que comparten tareas y espacio. La imagen impresiona, pero no hace daño, tal vez porque aunque estás allí no crees que aquello sea real. La forma de ganarse la vida es "reciclar" todo tipo de materiales del vertedero para la inmensa mayoría. Y sólo algunos se dedican a la ganadería. Las casas del vertedero están hechas de latas, cartón, aluminio, etc... Sólo el 2 por ciento de la población dispone de agua potable. Lógicamente, la suciedad impone su ley y las vestimentas están compuestas por harapos que sirven como cualquier prenda. Los niños El aire corrompido que se hace insoportable para cualquiera que no haya estado antes provoca cada día que entre 10 y 15 niños sean atendidos por asma severa. Algunos chavales inician sus labores entre la basura desde muy jóvenes: a los 8 años en el caso de la mayoría, pero los hay más "precoces" (o más pobres), que empiezan a los 4. Eso sí, casi todos van alguna vez a la escuela que hay en mitad del vertedero y el índice de niños trabajadores es "sólo" del 6 por ciento. Ahora bien, el porcentaje sube hasta más de la mitad en el caso de adolescentes y jóvenes. El basurero de La Chureca se inscribe en el no menos pobre barrio de Acahuanlinca, de unos 7 kilómetros de extensión y en el que en total viven unas 10.000 personas. Las cifras de pobreza o hambre se reducen un poco si se tiene en cuenta todo el barrio, pero tampoco es que sean esperanzadoras. Tan sólo un 34 por ciento de la población del barrio es asalariada y el 84, 5 por ciento vive en condiciones de hacinamiento. Además, el 44 por ciento de las viviendas están muy deterioradas y el 62 por ciento carece de servicio sanitario -sólo el 27 por ciento del barrio tiene alcantarillado-, con lo que la higiene de la zona no es muy recomendable.