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El Bidueiral do Xares, el bosque de los susurros

Fuente: Galicia Enteira.
22 del 3 de 2018

Fran Zabaleta
Dirección y fotografía: Pío García

Galicia es tierra de bosques. Los bosques forman parte del ser más íntimo de los gallegos, de nuestro imaginario colectivo y de nuestras tradiciones, de las leyendas que pasan de generación en generación y de los ritos con que afrontamos cada etapa de la vida.

El bosque en Galicia tiene car√°cter sagrado, primitivo. Es mucho m√°s que una simple agrupaci√≥n de √°rboles, pues cada √°rbol es √ļnico para los gallegos: algunos son santos, outros venenosos, estos sanadores, aquellos traicioneros. El laurel se planta alrededor de las casas para protegerlas, las ramas del cerezo espantan a las brujas, las del sauce llor√≥n protegen del rayo, el rebollo cura la sarna‚Ķ

En Trevinca-A Veiga, muy cerca de las cumbres más altas de Galicia, a un tiro de piedra del pueblo de Xares, se esconde uno de los tesoros botánicos mejor conservados de Galicia: el Bidueiral do Xares, incluido en el , que protege ejemplares y bosques considerados reliquias botánicas de alto valor científico, cultural, didáctico, paisajístico u ornamental.

El acceso al abedular se realiza a través de una senda de fácil acceso que parte de la carretera que comunica Xares con Seoane y que conduce, después de solo tres kilómetros, al corazón de una amplia zona boscosa situada a los pies de la Serra Calva.

Aqu√≠, rodeado por una extensa masa de rebollos, el abedular pasa casi desapercibido, como si prefiriese no llamar la atenci√≥n. Son apenas dos docenas de ejemplares de , de gruesas ra√≠ces y troncos a√Īosos cubiertos de l√≠quenes y musgo. Pese a su escaso n√ļmero, constituyen un raro ejemplo de abedular maduro y forman un conjunto de excepcional valor bot√°nico.

El abedul est√° s√≥lidamente incrustado en el alma de Galicia. Los celtas lo consideraban el √°rbol de la sabidur√≠a y durante la Edad Media sus ramas se utilizaban para hacer salir a los malos esp√≠ritus de los cuerpos en que moraban, para alejar las desgracias y para combatir el mal de ojo. Claro que tambi√©n fue asociado con la brujer√≠a, quiz√° debido a que a su sombra, en los h√ļmedos sotobosques que se forman donde crece, brota en oto√Īo la , de propiedades alucin√≥genas.

Sin embargo, el abedul es un √°rbol humilde y callado, que gusta de pasar desapercibido y se camufla a menudo entre otras especies. De porte modesto, alcanza entre diez y veinte metros de altura y ni siquiera es muy longevo, pues no suele superar los ochenta a√Īos de vida. Su hoja es caduca, de forma triangular y dentada, y su tronco crece habitualmente recto o inclinado y posee una caracter√≠stica corteza blanca.

Pese a su humildad, el abedul tiene alma aventurera. Quizá por eso sus raíces no son demasiado profundas y se extienden más por la superficie que en profundidad. Si algo le gusta es explorar nuevas tierras, como uno de esos trotamundos incapaces de quedarse mucho tiempo en un mismo lugar.

No es hablar por hablar. Aunque se trata de una especie originaria del norte de Europa y de Asia, su excepcional resistencia y su capacidad para adaptarse a terrenos pobres, √°cidos, muy h√ļmedos y fr√≠os le ha permitido extenderse por buena parte del mundo. Por eso fueron los primeros √°rboles en extenderse tras el retroceso de los glaciares. Y por eso no extra√Īa su presencia aqu√≠, en Trevinca, la tierra de los √ļltimos glaciares.

Aunque el abedul abunda en Galicia, en pocas partes lo encontraremos formando una masa boscosa √ļnica y con ejemplares de este porte. El Bidueiral do Xares, pese a su escasa extensi√≥n, es un espacio √ļnico y privilegiado, un remanso de verdor y paz que permanece ajeno al ajetreo del mundo exterior y que solo acusa el paso del tiempo en la coloraci√≥n de las hojas con el cambio de las estaciones. Un espacio de reposo que invita a la contemplaci√≥n y en el que resulta f√°cil comprender por qu√©, en Galicia, el bosque tiene car√°cter sagrado…


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