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Mi Anarquismo por Rafael Barrett

Fuente: http://librosyaguardientes.blogspot.com/.
10 del 5 de 2018

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Me basta el sentido etimol√≥gico: ¬ęausencia de gobierno¬Ľ. Hay que destruir el esp√≠ritu de autoridad y el prestigio de las leyes. Eso es todo.

Ser√° la obra del libre examen.

Los ignorantes se figuran que anarquía es desorden, y que sin gobierno se convertirá siempre en el caos. No conciben otro orden que el orden exteriormente impuesto por el terror de las armas.

Pero si se fijaran en la evoluci√≥n de la ciencia, por ejemplo, ver√≠an de qu√© modo a medida que disminu√≠a el esp√≠ritu de autoridad, se extendieron y afianzaron nuestros econ√≥micos. Cuando Galileo, dejando caer de lo alto de una torre objetos de diferente densidad, mostr√≥ que la velocidad de ca√≠da no depend√≠a de sus masas, puesto que llegaban a la vez al suelo, los testigos de tan concluyente experiencia se negaron a aceptarla, porque no estaba de acuerdo con lo que dec√≠a Arist√≥teles. Arist√≥teles era el gobierno cient√≠fico; su libro era la ley. Hab√≠a otro legisladores: San Agust√≠n, Santo Tom√°s de Aquino. ¬ŅY qu√© ha quedado de su dominaci√≥n? El recuerdo de un estorbo. Sabemos muy bien que la verdad se funda solamente en los hechos. Ning√ļn sabio, por ilustre que sea, presentar√° su autoridad como un argumento; ninguno pretender√° imponer sus ideas por el terror. El que descubre se limita a describir su experiencia, para qu√© todos repitan y verifiquen lo que √©l hizo. ¬ŅY esto qu√© es? El libre ex√°men, base de nuestra prosperidad intelectual. La ciencia moderna es grande por ser esencialmente an√°rquica. ¬ŅY quien ser√° el loco que la tache de desordenada y ca√≥tica?

La prosperidad social exige iguales condiciones.

El anarquismo, tal como lo entiendo, se reduce al libre exámen político.

Hace falta curarnos del respeto a la ley. La ley no es respetable. Es el obst√°culo a todo progreso real. Es una noci√≥n que es preciso abolir. Las leyes y las constituciones que por la violencia gobiernan los pueblos son falsas. No son hijas del estudio y del com√ļn asenso de los hombres. Son hijas de una minor√≠a b√°rbara, qu√© se apoder√≥ de la fuerza bruta para satisfacer su codicia y su crueldad.

Tal vez los fen√≥menos sociales obedezcan a leyes profundas. Nuestra sociolog√≠a esta a√ļn en la infancia, y no las conoce. Es indudable que nos conviene investigarlas, y que s√≠ las logramos esclarecer nos ser√°n inmensamente √ļtiles. Pero aunque las posey√©ramos, jam√°s las regir√≠amos en C√≥digo ni en sistema de gobierno. ¬ŅPara qu√©? Si en efecto son leyes naturales, se cumplir√°n por si solas, queramos o no: Los astr√≥nomos no ordenan a los astros. Nuestro √ļnico papel ser√° el de testigos.

Es evidente que las leyes escritas no se parecen, ni por el forro, a las leyes naturales. ¬°Valiente majestad la de esos pergaminos viejos que cualquier revoluci√≥n quema en la plaza p√ļblica, aventando las cenizas para siempre! Una ley que necesita del gendarme usurpa el nombre de ley. No es tal ley: es una mentira odiosa.

¡Y qué gendarmes! Para comprender hasta que punto son nuestras leyes contrarias a la índole de las cosas, al genio de la humanidad, es suficiente contemplar los armamentos colosales, mayores y mayores cada día, la mole de fuerza bruta que los gobiernos amontonan para poder existir, para poder aguantar algunos minutos más, el empuje invisible de las almas.

Las nueve d√©cimas partes de la poblaci√≥n terrestre, gracias a las leyes escritas, est√°n degeneradas por la miseria. No hay que echar mano de mucha sociolog√≠a, cuando se piensa en las maravillosas aptitudes asimiladoras y creadoras de los ni√Īos de las razas m√°s ¬ęinferiores¬Ľ, para apreciar la monstruosa locura de ese derroche de energ√≠a humana. ¬°La ley patea los vientres de las madres!

Estamos dentro de la ley como el pié chino dentro del borceguín, como el baobad dentro del tiesto japonés. ¡Somos enanos voluntarios!

¬°Y se teme ¬ęel caos¬Ľ si nos desembaramos del brodequ√≠n, si rompemos el tiesto y nos plantamos en plena tierra, con la inmensidad por delante! ¬Ņqu√© importan las formas futuras? La realidad las revelar√°. Estemos ciertos de que ser√°n bellas y nobles, como las del √°rbol libre.

Que nuestro ideal sea el m√°s alto. No alto. No seamos ¬ępr√°cticos¬Ľ. No intentemos ¬ęmejorar¬Ľ la ley, sustituir un brodequ√≠n por otro. Cuanto m√°s inaccesible aparezca el ideal, tanto mejor. Las estrellas gu√≠an al navegante. Apuntemos enseguida al lejano t√©rmino. As√≠ se√Īalaremos el camino m√°s corto. Y venceremos. ¬ŅQu√© hacer? Educarnos y educar. Todo se resume en el libre ex√°men. ¬°Que nuestros ni√Īos examinen la ley y la desprecien!

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