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¿Qué es el sistema endocannabinoide y cómo funciona? Guía para principiantes

Fuente: Sensi Seeds Blog.
27 del 8 de 2018

El sistema endocannabinoide (SEC) está formado, científicamente hablando, por neuronas, endocannabinoides y receptores cannabinoides. Este artículo va a analizar este enunciado en términos más sencillos, ya que es un tema fascinante, pero requiere ciertas explicaciones para casi todos aquellos que no hayan estudiado neurociencia (¡lo que incluye al que aquí escribe!).

Hay células nerviosas llamadas neuronas en todo el cerebro y en el cuerpo que están unidas entre sí por los neurotransmisores. Estos neurotransmisores son moléculas llamadas agonistas que se mueven de una neurona a otra a través del ínfimo espacio que hay entre ellas, denominado sinapsis.

Los agonistas se conectan a los receptores neuronales y provocan una reacción en cadena. En el caso del sistema endocannabinoide, estos receptores se denominan CB1 (receptor cannabinoide 1) y CB2 (receptor cannabinoide 2).

Los receptores CB1 se encuentran principalmente en el cerebro, con algunos en el hígado, los pulmones y los riñones. Los receptores CB2 se encuentran en todo el cuerpo. Hay más receptores cannabinoides en el cerebro que cualquier otro tipo de receptor neuronal.

Una analogía frecuente es que los agonistas son las llaves y los receptores son las cerraduras. Sin embargo, también se puede pensar en las neuronas como en piezas de Lego, con los ejes* como agonistas y las planchas con agujeros* como receptores. El sistema endocannabinoide es una estructura. Solo puede funcionar si las piezas encajan entre sí. Y como vas a ver, ¡es esencial que funcione!

El sistema endocannabinoide es activado por (sorpresa, sorpresa) los cannabinoides. Los cannabinoides producidos de forma natural por el cuerpo se conocen como endocannabinoides; y los cannabinoides que se encuentran en la planta de cannabis se denominan fitocannabinoides.

La analogía de la llave y la cerradura mencionada anteriormente se basa en que los receptores CB1 y CB2 solo son activados por los cannabinoides, no por ningún otro tipo de molécula agonista. Las ‘llaves’ de los cannabinoides son las únicas que encajarán en las ‘cerraduras’ de los receptores.

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Los receptores CB1 son activados por el THC (tetrahidrocannabinol), por lo que cuando hablamos sobre el efecto “de subida cerebral” producido por las variedades de dominancia sativa con un gran contenido en THC, ¡hay literalidad en esa afirmación!

Los receptores CB2 son activados por el CBD (cannabidiol), que no es psicoactivo y está más asociado con las variedades de cannabis (y productos de CBD puro) que proporcionan un efecto relajante, centrado en el cuerpo. ¡Esto hace que la ubicación de ambos receptores y la diferencia entre los dos sea fácil de recordar!

El sistema endocannabinoide regula los sistemas corporales para mantener la homeostasis: el estado de equilibrio necesario para funcionar correctamente. Se puede pensar en la homeostasis como la estrecha gama de estados dentro de los cuales el organismo funciona como debería.

Por ejemplo, los niveles de azúcar en la sangre, la temperatura interna, los niveles de pH de la sangre, la regulación de la cantidad de agua y minerales en el cuerpo y la eliminación de los desechos metabólicos están regulados por procesos homeostáticos.

Una analogía sencilla es pensar en el cuerpo como una casa, y en el sistema endocannabinoide como el casero que hay dentro.

Si en la casa hace demasiado calor, el casero abre las ventanas o enciende el aire acondicionado. Si en la casa hace demasiado frío, el casero cierra las ventanas y enciende la calefacción. Si la casa se ensucia, el casero la limpia, pero también sabe cuándo de limpiarla; tú tampoco tirarías toda la basura y luego empezarías a limpiar los muebles.

 

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La mayoría de los agonistas solo viajan en una dirección. Los cannabinoides son inusuales en el sentido de que pueden viajar en ambos sentidos entre las neuronas. Esto se conoce como bucle de retroalimentación negativa. Es lo que hace que el SEC sea un sistema tan esencial para las formas de vida. Le dice al organismo cuándo comenzar un proceso (por ejemplo, sudar para bajar tu temperatura) pero también cuándo dejar de hacerlo (de lo contrario, estaríamos sudando todo el timepo).

El organismo produce constantemente sus propios cannabinoides (endocannabinoides) para interactuar con su sistema endocannabinoide, asegurándose así de que la homeostasis continúe.

Si no se generan suficientes endocannabinoides, se cree que puede haber una deficiencia clínica del sistema endocannabinoide. Asimismo, se cree que dicha deficiencia se puede tratar mediante la introducción de fitocannabinoides, algo que la humanidad lleva haciendo con diversos grados de éxito terapéutico desde antes de la historia documentada.

¡Por supuesto que no! La razón por la cual este artículo se refiere al “cuerpo” en lugar de “al cuerpo humano” es que hay más criaturas en este planeta que tienen un SEC que criaturas que no.

Todos los vertebrados (criaturas con una columna vertebral) e invertebrados (criaturas sin espina dorsal) tienen uno. Esto explica por qué los productos de CBD están teniendo tanto éxito cuando se usan en las mascotas, y tienen el potencial de tratar un número virtualmente ilimitado de especies.

Hay algunas especies que no lo tienen, como las esponjas marinas, los gusanos nematodos y las anémonas, ya que su evolución divergió de la nuestra hace mucho tiempo. La primera forma de vida de la que se sabe que tiene receptores cannabinoides es la ascidia.

Esta criatura primitiva con forma de tubo evolucionó hace más de 600 millones de años y vomita sus órganos internos en un movimiento de autodefensa (algo así como gente muy borracha evitando las peleas en los bares). Incluso hay un tipo de moho que “posee un sistema endocannabinoide rudimentario“.

Podrías pensar que, dado que el SEC es tan antiguo, tan vital y tan común en las formas de vida, ya se había descubierto hace mucho tiempo. Sería un error. El sistema endocannabinoide solo se confirmó en la forma en que lo conocemos hoy (receptores CB1 y CB2, activados por dos endocannabinoides conocidos) en 1995 (¡levanta la mano si tienes más años que este descubrimiento crucial!).

El fitocannabinoide CBD se aisló por primera vez en 1940, pero no fue hasta 1963 cuando el profesor Mechoulam y su equipo descubrieron su estructura química y la sintetizaron con éxito. Su hazaña se repitió con THC un año más tarde.

En 1988, se identificó el primer receptor cannabinoide; en 1993, el segundo. El primer endocannabinoide, llamado anandamida, solo se descubrió en 1992 y el segundo, conocido como 2-AG (porque solo un puñado individuos con alto nivel de cualificación pueden pronunciar fácilmente 2-araquidonoilglicerol) le siguió en 1995.

La única razón por la que ahora sabemos de este increíble sistema es porque, antes de finales de la década de 1980, se estaba llevando a cabo una investigación financiada por el Instituto Nacional de Abuso de Drogas (NIDA, en inglés), que se suponía que iba a desacreditar a los consumidores de cannabis.

El potencial para tratar cientos de males se ha desbloqueado porque, durante miles de años, los seres humanos han disfrutado de los estados alterados producidos por el cannabis y se han negado a renunciar a ellos simplemente porque su situación legal se hubiese cambiado.

Sin embargo, esto no significa que los humanos están “destinados” a usar cannabis (a pesar de lo que dijo Bill Hicks). Sería un error decir que “esto demuestra que fuimos diseñados para usar cannabis” a menos que tu sistema de creencias incluya a seres que 1. diseñaron a los humanos, 2. tienen algún tipo de plan maestro que conlleva que nosotros usemos cannabis, y 3. o bien han dejado de asegurarse de que todos podamos hacerlo sin temor a que nos metan en la cárcel, o a los que de alguna manera hemos desbaratado los planes al no seguirlos.

De hecho, la última palabra debería tenerla el Profesor Mechoulam, quien resume este punto de forma elocuente y sencilla:

“Al utilizar una planta que ha existido durante miles de años, descubrimos un nuevo sistema fisiológico de inmensa importancia… No hubiésemos podido conseguirlo si no hubiéramos estudiado la planta”.

¿Has aprendido algo nuevo en este artículo? ¿Hay algún punto de vista sobre el sistema endocannabinoide que se haya tratado, y sobre el que tienes preguntas? ¿Eres investigador y tienes alguna aportación o corrección sobre alguno de los puntos? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

* estos son los nombres oficiales de las partes de las piezas de Lego. Lo he comprobado.

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