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temas de tesis : CONTRATO DE AGENCIA COMERCIAL

Fuente: Facultad de Leyes y Derecho.
19 del 12 de 2010








El pronunciamiento judicial

El presente pronunciamiento, reviste especial importancia por la caracterización clara y precisa de la naturaleza del contrato de viaje y las obligaciones a cargo de cada una de las partes que lo conforman.

Con fecha 25 de Junio de 2006, la Sala A de la Cámara Nacional en lo Comercial, en autos caratulados: “Martinotti, Adalberto A. c/ Marsans Internacional Argentina S.A. y otro” resolvió imponer una condena de $ 2.674,52 en concepto de daños y perjuicios, mas intereses y costas a las empresas: “Marsans International Argentina S.A.”, en su calidad de operadora responsable de servicios turísticos y a la firma “Ir Tour”, en su carácter de agencia intermediaria de viajes; en virtud de los daños y perjuicios ocasionados al viajero Sr. Martinotti y su grupo familiar, como consecuencia del incumplimiento del contrato de viaje celebrado entre las partes.

En la presente ocasión la Cámara Comercial, con el voto unánime de sus miembros, resolvió revocar parcialmente la sentencia de Primera Instancia y extender la condena de daños y perjuicios y por ende, la responsabilidad a la agencia intermediaria de viajes “Ir Tour” por faltar a los deberes que existían a su cargo de acuerdo, conforme a su explotación comercial.

Los hechos del caso:

En el caso en análisis, el actor contrató en enero de 2001 un paquete turístico con destino a Tenerife, entre los días 12 y 23 de febrero, que comprendía: 5 pasajes aéreos primera clase y alojamiento en un hotel de primer nivel, que incluía una habitación en suite con pileta, una habitación doble, desayuno y cena diarios y traslados, para 4 adultos y un menor por 11 noches y 12 días.

La contratación fue efectuada a través de la agencia de viajes “Ir Tour”, con Marsans International Argentina S.A. en su condición de empresa operadora responsable de servicios turísticos.

El problema se suscitó cuando el operador de viaje, “Marsans International Argentina S.A.” en forma unilateral alteró las condiciones del viaje contratado, en cuanto a su duración, alojamiento y pasajes aéreos.

Fue así que el viaje se vio sorpresivamente para el actor, reducido de 11 noches a 10; se había adelantado el horario de regreso, además se había fraccionado el hospedaje- debiendo el actor y su grupo alojarse, durante las primeras noches en un hotel de menor categoría y sin las comodidades acordadas en principio- y también se redujo la categoría del pasaje aéreo.

Al momento de contestar demanda Marsans International Argentina S.A. manifestó que durante la ejecución del contrato, se guió conforme los usos y costumbres que rigen la materia, y además agregó que algunos cambios que se habían sucedido en las condiciones originarias de contratación del viaje, habían sido comunicados y aceptados por “Ir Tour”.

A su vez, la titular de la firma “Ir Tour”, se presenta alegando que carece de legitimación pasiva para ser demandada en el litigio, debido a que el contrato de viaje había sido celebrado con Marsans International Argentina S.A. y ésta en su carácter de agencia de viaje solo se limitó a recibir el pedido y trasladarlo a la empresa operadora de viajes.

La sentencia de Primera Instancia:

Primera Instancia, hizo lugar al reclamo deducido por el actor y en consecuencia condenó a la empresa Marsans International Argentina S.A. al pago de $4.924,52, más intereses, a lo que se adicionó una suma de $5.000 en concepto de daño moral sufrido por el actor y su familia.

El a quo, rechazo la demanda respecto de la agencia Ir Tour, ya que consideró que la misma actuó solo como agente intermediario, vendiendo el tour que organizaba Marsans International Argentina S.A.

Consideró como único responsable a la operadora Marsans S.A., en su carácter de organizadora, por el incumplimiento del servicio.

Coincidentemente con este punto de vista, en la jurisprudencia encontramos una serie de precedentes donde sólo se condenó a las compañías de aviación por sobreventa de pasajes aéreos, ya que se entendió que los agentes de viajes son meros intermediarios, quienes cobran una comisión por los pasajes vendidos.
Contra dicho pronunciamiento interpusieron los correspondientes recursos la demandada condenada y la actora.

El fallo y los fundamentos de la Alzada.- La caracterización del contrato de viaje
La Sala A, con el voto de todos sus miembros, ha sentado un valioso precedente jurisprudencial en la materia, estableciendo claramente el marco del contrato de viaje, juntamente con las obligaciones de cada una de las partes que lo componen.

Es así que en primer término y en virtud del Código Ético Mundial para el Turismo, la Dra. Uzal entendió que “los agentes profesionales del turismo tienen la obligación de facilitar a los turistas una información objetiva y veraz sobre los lugares de destino y sobre las condiciones de viaje, recepción y estancia. Además asegurarán la absoluta transparencia de las cláusulas de los contratos que propongan a sus clientes, tanto en lo relativo a la naturaleza, al precio y a la calidad de las prestaciones que se comprometen a facilitar como a las compensaciones financieras que les incumban en caso de ruptura unilateral de dichos contratos por su parte”.

Así la Magistrada mencionada, caracterizo el contrato de viaje, encontrando sus parámetros primordiales en la Convención Internacional relativa al Contrato de Viaje, de la cual nuestro país es parte desde 1972 y luego de la ley 19.918.

“Así es que se entiende por: 1) Contrato de viaje: a un contrato de organización de viaje o bien a un contrato de intermediario de viaje. 2) Contrato de organización de viaje: es cualquier contrato por el cual una persona se compromete en su nombre a procurar a otra, mediante un precio global, un conjunto de prestaciones combinadas de transporte, de estadía distintas del transporte o de otros servicios que se relacionan con él. 3) Contrato de intermediario de viaje: es cualquier contrato por el cual una persona se compromete a procurar a otra, mediante un precio, o bien un contrato de organización de viaje, o una de las prestaciones aisladas que permitan realizar un viaje o una estadía cualquiera. No se considera como contratos de intermediarios de viajes las operaciones interlíneas u otras operaciones similares entre transportistas (art. 1).”

Respecto de la ejecución de las obligaciones tanto la empresa organizadora de viajes como el intermediario del mismo, tienen que garantizar los derechos e intereses del viajero conforme a los principios generales del derecho y las buenas costumbres. Una de las obligaciones del organizador de viajes es entregar al viajero un documento con su firma y sello donde se establezcan indicaciones tales como el nombre y el domicilio del organizador del viaje, el nombre de los viajeros, lugares y fechas de comienzo y fin de viaje, estadías, especificaciones referidas al trasporte, el precio global del viaje, etc. Del incumplimiento de las obligaciones anteriormente mencionadas debe hacerse responsable el organizador de viajes.

La Convención también permite que el organizador de viajes pueda rescindir el contrato sin indemnización cuando acaezcan circunstancias de carácter excepcional que el organizador no podía conocer en el momento de celebrar el contrato y que si las hubiese conocido no las hubiese celebrado. En ese caso el organizador, éste debe desembolsar lo que el viajero abonó en forma íntegra.

También es responsable el organizador de viajes, cuando realiza algunas prestaciones a través de terceros, como por ejemplo la estadía.

Asimismo según la Convención, todo contrato que se celebra a través del intermediario de viajes con un organizador de viajes se considera realizado por el mismo viajero.

En cuanto a la figura del intermediario de viajes- tal sería en este caso la empresa “Ir Tour”- cuando el intermediario organiza el viaje debe entregar un documento al viajero con el nombre y domicilio del organizador de viaje, su propio nombre y domicilio y la expresa mención que actúa en carácter de intermediario. En el caso de la violación a sus obligaciones el intermediario es considerado como si fuese organizador mismo del viaje.
La Dra. Uzal también cito la ley nacional Nº 18.829 correspondiente a los Agentes de Viajes, la cual establece en su Art. 1º lo siguiente: “quedan sujetas a las disposiciones de esta ley todas las personas físicas o jurídicas que desarrollen, en el territorio nacional, con o sin fines de lucro, en forma permanente, transitoria o accidental, algunas de las siguientes actividades vinculadas a lo que aquí nos interesan:
a) La intermediación en la reserva o locación de servicios en cualquier medio de transporte en el país o en el extranjero.
b) La intermediación en la contratación de servicios hoteleros en el país o en el extranjero.
c) La organización de viajes de carácter individual o colectivo, excursiones, cruceros o similares, con o sin inclusión de todos los servicios propios de los denominados viajes a forfait, en el país o en el extranjero.
d) La recepción y asistencia de turistas durante sus viajes y su permanencia en el país, la prestación a los mismos de los servicios de guías turísticos y el despacho de sus equipajes.
e) La representación de otras agencias, tanto nacionales como extranjera, a fin de prestar en su nombre cualesquiera de estos servicios.
f) La realización de actividades similares o conexas a las mencionadas con anterioridad en beneficio del turismo, las cuales se expresarán específicamente en la licencia respectiva. Será requisito ineludible para el ejercicio de estas actividades, el obtener previamente la respectiva licencia en el Registro de Agentes de Viajes que llevará el organismo de aplicación que fije el Poder Ejecutivo, el que determinará las normas y requisitos generales y de idoneidad para hacerla efectiva”
La Magistrada cita, dentro de la normativa de aplicación, el Decreto 2182/1972 (reglamentario de la ley 18.829); que dispone en su articulo 13: “los servicios a prestar por la agencia de viajes se convendrán en todos los casos por contrato firmado entre un empleado autorizado de la agencia y el o los usuarios. En el mismo se consignará, como mínimo, lo siguiente:
a) Especificación de los servicios a suministrar, indicando su categoría. b) Fecha de prestación de los mismos. c) Precios y condiciones de pago. d) Plazos establecidos para la confirmación o desistimiento por ambas partes y los respectivos cargos, reembolsos e indemnizaciones en los distintos supuestos. e) Toda obligación y responsabilidad que asuman agencias y clientes”.
El mismo decreto citado establece en su articulo 14 “ las agencias de viajes serán responsables por cualquier servicio que hayan comprometido ellas, sus sucursales o sus corresponsales, sin embargo, quedan eximidas las agencias de toda responsabilidad frente al usuario, no mediando culpa, dolo o negligencia de su parte, cuando sean intermediarias entre las empresas de servicios y los mencionados usuarios, siempre y cuando tales empresas desarrollen sus actividades sujetas a un reglamento o legislación aprobado por autoridad competente que establezca las modalidades de la contratación entre esas empresas y los usuarios”
De acuerdo a lo manifestado precedentemente respecto de la normativa aplicable al caso, la Magistrada, debía pronunciarse en torno a la legitimación pasiva de la empresa “Ir Tour” la cual recordemos era intermediaria en la organización del viaje.
Fue así que la Dra. Uzal estableció lo siguiente “el intermediario de viajes será responsable pues, por toda la falta que cometa en la ejecución de sus obligaciones, debiendo apreciarse dicha culpa en relación con los deberes que incumben a un diligente intermediario de viajes”
Para la Jueza, “Ir Tour” debió dejar establecida con exactitud la calidad de viaje de avión que se había contratado, como así también el tipo de hotel escogido por el viajante, y para el supuesto caso que el hotel no cumpliese con lo acordado al momento de la contratación, debía exigirle que le de al pasajero y a su grupo, una comodidad similar en otro establecimiento de la misma categoría o superior sin cargo, y si el cliente se hubiese alojado en otro establecimiento de inferior calidad debía haber pedido al hotel la diferencia tarifaría mas una indemnización a favor del pasajero del valor de tres días de estadía, todo ello en orden a los incisos j y k del articulo 26 del decreto 2182/1972.
La Magistrada considero que las obligaciones mencionadas precedentemente formaban parte de cualidades básicas de la explotación comercial de la figura del intermediario de viajes y que éste efectivamente no cumplió. Ya que “Ir Tour” no había demostrado haber anoticiado con suficiente antelación al viajero, ni haber exigido al hotel las mismas comodidades que habían sido contratadas, el intermediario debió demostrar que la gestión se hizo aunque resulto infructuosa, al no hacerlo, según la opinión de la Dra. Uzúa, “Ir Tour” al menos obro con culpa o negligencia en la defensa de los derechos de su cliente.

Coincidiendo con la postura sostenida en el fallo en análisis, en los autos “Gismondi, Adrián A. y otro v. Ascot Viajes S.A.”, en una situación similar, la Sala B de la Cámara Comercial respecto de las obligaciones de la agencia intermediaria de viajes sostuvo: “Viola los deberes que incumben a un diligente intermediario de viajes (Convención Internacional de Contrato de Viaje, art. 22.1) la agencia de viajes que, habiendo contratado servicios turísticos y entregado los vouchers emitidos por terceros, omitió confirmar las reservas de hotelería y transporte que comercializó”
“La agencia de viajes debe resarcir el daño moral generado a raíz de la falta de reserva del hotel y el pasaje de regreso, que motivó la necesidad de alquilar vivienda y proveer el regreso por medios distintos a los acordados” (C. Nac. Com., sala B; “Gismondi, Adrián A. y otro v. Ascot Viajes S.A”, 17/12/1999)
En el mismo sentido respecto a la función que debe cumplir el intermediario de viajes “El intermediario asume una función de mediación entre el viajero -por una parte- y el organizador de viajes, o el prestador de transporte, alojamiento o cualquier otro servicio anexo -por otra parte-. El intermediario de viajes puede actuar como un agente de viajes (variante del agente de comercio) o como un típico mandatario en caso de estar autorizado para actuar y concluir contratos en nombre del prestador del servicio (conf. Farina J. Contratos Comerciales Modernos, p. 741). La intermediación -se expresó también- presupone un contrato suscripto en nombre de otro en que la agencia actúa acercando y poniendo en contacto a las partes (conf. Weigarten - Ghersi, Contrato de Turismo, p. 71) El mismo, por su parte, tiene una acción directa contra el organizador en virtud del contrato de viaje, lo cual es lógico porque si el agente actúa como su representante, hay una acción directa contra el representado (R. Lorenzetti, Tratado de los Contratos, t. II, p. 219)……” (C. Civ. y Com. Tucumán, sala 3ª, “MATEU, FERNANDO v. LUIS JAPAZE TOURS Y OTRO s/COBRO SUMARIO”, 18/12/2000).

“…si una agencia de viajes al vender cierto paquete turístico se obligó por un tercero, ofreciendo el hecho de éste, es responsable frente a su cliente por el incumplimiento del tercero (arts. 1163 CCiv., 453 CCom. y 40 ley 24240 [2]); no pudiendo invocar las disposiciones de la Convención de Bruselas sobre contrato de viaje (ley 19918 ) para exonerarse de responsabilidad, pretendiendo que tal incumplimiento constituiría una "circunstancia excepcional", es decir, un caso de fuerza mayor (art. 514 CCiv.), cuando la posibilidad de que el tercero no cumpliera debió razonablemente ser prevista por ella (conf. C. Nac. Com., "Porcel, R. v. Viajes Futuro S.R.L. s/sumario" , del 28/3/2003)”. (C. Nac. Civ., sala E, “Snitovsky, Luis y otro v. Cordimar Empresa de Viajes y Turismo de Priami S.A.”, 10/07/2006).

Algunas consideraciones respecto al Contrato de Viaje y los justos derechos de los consumidores y usuarios

Para prestigiosa doctrina en la materia, para que se configure el contrato de viaje se requiere:
a) “La obligación de prestar servicios de transporte, alojamiento y otros servicios anexos…
b) Que esos servicios estén coordinados en relación a un viaje que constituye la causa del contrato: éste es el elemento decisivo que caracteriza al vínculo…
c) Que se pague un precio global: el precio global no quiere decir que no se sepa cuanto se paga por hotelería, por trasporte, por comidas, sino que se los contrata unificadamente.”

Es un contrato consensual, bilateral, conmutativo, de consumo (cuando es contratado para el uso del consumidor, su grupo familiar o social) (Lorenzetti, Ricardo Luis; “Tratado de los contratos”, Tomo III, Pag. 196 y ss., Ed. Rubinzal- Culzoni, Buenos Aires, 2000). Al ser considerado un contrato de consumo se aplica en forma directa la Ley de Defensa del Consumidor y Usuario Nº 24.240.

También a diferencia de otros contratos de agencia, la Agencia de Viajes, es un contrato típico y nominado, dado que la Ley 18.829 y su Decreto 2182/1972 (reglamentario de la ley) expresamente lo regulan y denominan claramente.-


Los elementos esenciales del mencionado contrato son:

1) El objeto
2) El precio
c) La causa fin: disfrute del viaje.

En relación al objeto, conforme la opinión sostenida por Lorenzetti, consiste en “el intercambio de un conjunto de prestaciones, consideradas globalmente en relación a un viaje, contra el pago de un precio en dinero……la voluntad del viajero no se fracciona en múltiples esquemas negociales como el trasporte, suministro, depósito, servicios, hoteleria, sino que esta encaminada a aceptar la oferta unificada de todos ellos” (Lorenzetti, Ricardo Luis; “Tratado de los contratos”, Tomo III, Pag. 196 y ss., Ed. Rubinzal- Culzoni, Buenos Aires, 2000).

En relación al precio el mismo autor, señala que es esencial y ante la falta de el se produce la nulidad del contrato.
Coincidiendo con este concepto y dado que este contrato es de naturaleza comercial, es un contrato oneroso y no se concibe su gratuitidad.-

Finalmente la causa fin del contrato, obviamente es el goce del mencionado viaje; “El incumplimiento del contrato puede frustrar la obtención del contrato puede frustrar la obtención de la finalidad general, o de la causa fin particular, lo que debe ser indemnizado” (Lorenzetti, Ricardo Luis; “Tratado de los contratos”, Tomo III, Pag. 196 y ss., Ed. Rubinzal- Culzoni, Buenos Aires, 2000).


El mismo autor mencionado, hace especial hincapié en la controvertida naturaleza jurídica del contrato de intermediación de viajes- cuestión que queda claramente establecida en el fallo en cuestión.

Sin embargo es interesante evaluar las diferentes posturas que el autor encuentra en la doctrina y jurisprudencia respecto de este contrato:

“Para algunos autores se trata de un contrato de mandato: el turista- mandante- celebra con la agencia- mandataria- un contrato para que concluya con otra empresa un contrato de transporte, hospedaje y los demás servicios contratados….”

Sin embargo, para Lorenzetti esta tesis no es la correcta porque el poder de decisión se traslada desde el viajero a la empresa prestadora, por lo tanto no se podría caracterizar al viajero como mandante y bajo esta tesis, el viajero quedaría desprotegido, porque las fallas que podrían producirse serian imputadas en forma exclusiva a su persona, alegando que se dieron instrucciones insuficientes.

“Otra tesis sostiene que es un contrato de locación de obra intelectual, mediante el cual la agencia de viajes se obliga a un resultado que es el denominado “paquete turístico”…”

Para la visión del autor mencionado, la jurisprudencia ha considerado a los agentes de viajes intermediarios entre los prestadores de los servicios turísticos y el turista mismo.

Es interesante señalar, que según esta posición doctrinaria, la agencia de viajes esta en condiciones de celebrar dos contratos:

“1) El contrato de organización de viaje: en este caso no se obliga como intermediaria y por lo tanto responde directamente.
2) El contrato de intermediación de viajes, que se realiza con una persona que se compromete a procurar un contrato de organización de viajes o bien una prestación especifica. La agencia normalmente celebra contratos de intermediación, ya que no presta directamente los servicios frente al cliente. Por esta razón, responde exclusivamente por la culpa en el cumplimiento de esa prestación y no por el viaje en si mismo. La responsabilidad surge por el incumplimiento del objeto contractual, cual es la intermediación, la promoción y no la prestación del viaje”. (Lorenzetti, Ricardo Luis; “Tratado de los contratos”, Tomo III, Pag. 196 y ss., Ed. Rubinzal- Culzoni, Buenos Aires, 2000).

Precisamente, en el fallo en análisis, con un correcto criterio, la Sala A, extendió la condena de responsabilidad a la agencia de viajes “Ir Tour”, quién actuó como intermediaria, con fundamento principal en la actitud culposa en su proceder; es decir la negligencia y la falta de cuidado que tuvo respecto de su cliente el Sr. Martinotti.

Así el proyecto de Codigo Civil unificado con el Codigo de Comercio denominado Proyecto de Unificación Civil y Comercial y que fuera elaborado elaborado por la Comisión creada por el DECRETO 685/95 integrada por los Doctores Hector Alegría, Atilio Alterini, Jorge Alterini, María Josefa Mendez Costa, Julio César Rivera y Horacio Roitman., en su art. 1364 Obligaciones del agente. Son obligaciones del agente:
Velar por los intereses del proponente y actuar lealmente y de buena fe en el ejercicio de sus actividades.
Ocuparse con la diligencia de un buen hombre de negocios de la promoción y, en su caso, de la conclusión de los actos u operaciones que le hubiesen encomendado.
Cumplir su cometido de conformidad con las instrucciones razonables recibidas del proponente y transmitir a éste toda información de la que disponga, relativa su gestión.
Informar al proponente, sin retraso, de todos los negocios tratados o concluidos y, en particular, lo relativo a la solvencia de los terceros con los que se propongan o se hubieren concluido operaciones
Recibir en nombre del proponente las reclamaciones de terceros obre defectos o vicios de calidad o cantidad de los bienes vendidos o de los servicios prestados como consecuencia de las operaciones promovidas, aunque él no las haya concluido, y transmitirlas de inmediato al proponente…………
El Poder Ejecutivo ha enviado al Poder Legislativo, el proyecto de Unificación del Código Civil y Comercial, que tuvo su ingreso en la H. Cámara de Diputados el 8 de julio de 1999 bajo el Nº 0054-PE-1999 (T.P. Nº 95/99).


Continuando con el análisis del fallo en cuestión, el contrato celebrado por el actor con las empresas demandadas, se encuentra comprendido dentro de la Ley 24.240, de Defensa de los consumidores y usuarios. Cabe destacar que dicha ley defiende los derechos de los consumidores y usuarios; en el caso en análisis éstos quedarían directamente incluidos ya que el Sr. Martinotti contrató a título oneroso para beneficio propio y de su grupo familiar la prestación de un servicio.

Al considerar al actor como usuario y consumidor y al aplicar en forma directa la ley 24.240, se abre un abanico vasto de posibilidades jurídicas en torno a la protección de sus derechos.

Quizá el mas importante, aplicable al caso en cuestión, sea la acción de responsabilidad establecida en el articulo 40 del articulado “Si el daño al consumidor resulta del vicio o riesgo de la cosa o de la prestación del servicio, responderán el productor, el fabricante, el importador, el distribuidor, el proveedor, el vendedor y quien haya puesto su marca en la cosa o servicio. El transportista responderá por los daños ocasionados a la cosa con motivo o en ocasión del servicio. La responsabilidad es solidaria, sin perjuicio de las acciones de repetición que correspondan. Sólo se liberará total o parcialmente quien demuestre que la causa del daño le ha sido ajena”

A su vez es dable mencionar, que cuando el consumidor contrata, en este caso con la empresa de viajes, deposita su entera confianza en que la agencia, hará respetar al operador de viajes aquello que forma parte de sus expectativas al contratar. (Ej., la categoría del hotel contratado).

Los consumidores generalmente planean con anticipación sus viajes de vacaciones o familiares analizando cada uno de los detalles. También algunos viajes que realizan son por única vez en su vida, por ejemplo el viaje de bodas, el viaje que celebra la familia los quince años de su hija, el viaje de graduación de su hijo, etc, etc. La falta de cumplimiento del contrato por parte del agente de Viajes o proveedor del servicio turístico generara un severo perjuicio muchas veces imposible de reparar en su totalidad dado que la situación será irrepetible.-


Es importante destacar, que en el momento de contratar la confianza, anteriormente mencionada, juega un papel fundamental, así lo entiende prestigiosa doctrina “ la confianza es crucial a la hora de celebrar un contrato porque el comprador no tiene otra alternativa mas que confiar en la empresa y en lo que adquiere, confianza que es generada a través de distintos mecanismos, como por la publicidad, o por lo que una marca simboliza o representa, que operan como estímulo para la contratación” (Weingarten, Celia “La confianza en el sistema jurídico”, Ediciones Jurídicas Cuyo, 2002)
En un precedente se ha sostenido lo siguiente “La complejidad del tráfico de servicios turísticos hace exigible una protección responsable del consumidor (art. 42 CN. y ley 24240) , por lo que la conducta esperable en la prestadora del servicio no puede apreciarse con los parámetros exigibles a un neófito, sino conforme al estándar de responsabilidad agravada que el profesional titular de una empresa de alto nivel de especialización tiene frente al usuario.” (C. Nac. Com., sala B; “Gismondi, Adrián A. y otro v. Ascot Viajes S.A”, 17/12/1999)

En este caso ha quedado demostrado que la agencia de viajes “Ir Tour”, no tuvo el menor interés en proteger los derechos de su cliente, Sr. Martinotti y su grupo familiar, dejándolo ostensiblemente desprotegido. Como se mencionó con anterioridad la agencia de viajes, no reclamo al operador la calidad del hotel- muy inferior a la contratada-, la duración del viaje o la categoría del pasaje aéreo.

Es importante mencionar que la publicidad que realizan las empresas, en considerada una oferta al consumidor, tal es así que el art. 7º de la ley 24.240 establece con claridad “Oferta. La oferta dirigida a consumidores potenciales indeterminados, obliga a quien la emite durante el tiempo en que se realice, debiendo contener la fecha precisa de comienzo y de finalización, así como también sus modalidades, condiciones o limitaciones. La revocación de la oferta hecha pública es eficaz una vez que haya sido difundida por medios similares a los empleados para hacerla conocer”
“Resulta innegable el papel determinante que la publicidad cumple en la sociedad de consumo a través de la generación constante de necesidades….. su función es persuadir, modelar y estructurar las actitudes y preferencias de los consumidores para estimular el consumo de acuerdo a las necesidades de la producción de las empresas” (Weingarten, Celia “La confianza en el sistema jurídico”, Ediciones Jurídicas Cuyo, 2002)
Lorenzetti, contempla a la publicidad como parte integral y primordial en la celebración del contrato de viaje es así que sostiene “La publicidad es decisiva en la celebración de este contrato. En primer lugar porque el viajero, habitualmente, no conoce el lugar de destino y depende exclusivamente de la representación que de el hace el organizador a través de la publicidad en diarios, folletos, prospectos, videos, fotografías…… los prestadores deben suministrar a los consumidores información veraz, detallada, eficaz y suficiente sobre las características esenciales de lo que ofrecen” (Lorenzetti, Ricardo Luis; “Tratado de los contratos”, Tomo III, Pag. 196 y ss., Ed. Rubinzal- Culzoni, Buenos Aires, 2000).
Surge interesante la postura sostenida por la Sala A de la Cámara Comercial, con el magistral voto de la Dra. Uzal (al que los demás Magistrados se adhieren); ya que deja planteada la cuestión de la responsabilidad de la agencia intermediaria de viajes con fundamento en la negligencia y el descuidado respecto de las legítimas expectativas que el cliente tuvo al contratar.

Una solución diversa, se hubiese apartado disvaliosamente de estipulaciones tan importantes como la ley 24.240, que defiende los derechos de los consumidores y usuarios, frente a prácticas, en este caso empresarias, que se oponen a la buena fe; así como también se hubiesen dejado de lado conceptos valiosos que surgen del Art. 42 de nuestra Carta Magna, base de todo nuestro sistema jurídico.

En conclusión la intermediación comercial debe cumplirse con seriedad y respeto por los intereses confiados, acatando y siguiendo las instrucciones recibidas, que en ningún caso pueden violar la ley y el orden público vigente.
El Agente comercial y esto es extensivo al Agente de viajes, no puede realizar su actividad sin responsabilizarse en la ejecución de su labor, debiendo cumplir con el. Esto significa entre otras cosas la obligación de cumplir con el deber de información y de fidelidad, cuidando la transparencia en los negocios y salvaguardando en todo momento los derechos confiados, actuando con buena fé y diligencia.-






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