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El duende de Zaragoza

Fuente: La Nave Del Miedo.
18 del 3 de 2012

¬ŅQu√© pasar√≠a si os dijera que dentro de vuestra casa m√°s concretamente en la cocina se haya un ser al que no podeis ver,pero que os habla y amenaza incluso de muerte?
Pues eso es lo que paso hace mucho tiempo en Zaragoza y de eso es precisamente de lo que va a ir dedicada la entrada de hoy.

Apenas dos a√Īos antes de la Guerra Civil espa√Īola, se escrib√≠a una de las historias de terror modernas que quedar√≠a sepultada bajo la tiniebla de la superstici√≥n y su lejan√≠a en el tiempo, El duende de Zaragoza.

En la calle Gasc√≥n de Gotor, una voz extra√Īa se hac√≠a o√≠r desde finales de septiembre de 1934, con frases e insultos. En un primer momento la explicaci√≥n m√°s sencilla fue culpar a alg√ļn bromista, pero √©sto no se trataba de una broma com√ļn ya que al parecer no hab√≠a bromista a quien culpar y se decidi√≥ investigar m√°s a fondo con la intervenci√≥n de la polic√≠a en lo que decididamente parec√≠a una experiencia sobrenatural.

Todo sucedi√≥ hace setenta y un a√Īos. Una voz que surge de una hornilla, una familia aterrorizada, y toda una Zaragoza asustada e intrigada a partes iguales. El suceso marc√≥ una √©poca, y el edificio queda bautizado desde entonces, con letras doradas, como el Edificio del duende.

Viajamos al 27 de Septiembre de 1934. Viajamos a Zaragoza, concretamente a la calle Gasc√≥n de Gotor, n√ļmero 2.

Nos encontramos ante un edificio alto, de cuatro pisos, haciendo esquina. La noche comienza a cubrir la ciudad, y las farolas comienzan a encenderse poco a poco desde la lejanía. El día es frío, y decidimos resguardarnos en el portal del edificio, para después comenzar a subir poco a poco hacia el segundo piso.

Abrimos la puerta, y entramos en la morada. Nos dirigimos hacia la cocina, lugar donde esta misma noche, comienzan a sucederse los hechos. Allí encontramos a Pascuala Alcocer, criada de la familia Grijalba, que se encuentra terminando de fregar una alta pila de platos. El reloj marca pasada la medianoche, y sudorosa, seca su frente con el brazo. Dispuesta a acostarse, podemos verla apagar la luz tras pasar a nuestro lado. Ahora la casa queda sumida en un silencio estremecedor. Sin embargo, antes de que Pascuala cierre la puerta de la cocina, alguien habla desde dentro. Alguien que la llama por su nombre, y después estalla en una carcajada.

Pascuala, aterrada, corre a la habitaci√≥n del matrimonio para pedir ayuda, mientras nosotros quedamos a√ļn a oscuras en mitad de la cocina, escuchando a nuestra espalda la risa de ese enigm√°tico personaje?

Intentando explicar el hecho con el cansancio de Pascuala, nadie le dio más importancia al hecho. Sin embargo, aquel macabro juego tan solo estaba en proceso de gestación?

El fenómeno comenzó a crecer poco a poco a partir del 15 de Noviembre. Risotadas en el rellano, e insultos que salían de la hornilla.

Entre los d√≠as 20 y 23 de este mismo mes, los agentes de seguridad realizaron varios registros en el edificio, obteniendo nulos resultados. Ning√ļn signo que diera indicios de tomadura de pelo o de fraude.

La noticia comenzaba a extenderse, y aquello se empezaba a convertir en problema, ya que un gran n√ļmero de gente se amontonaba frente al edificio, alterando el orden p√ļblico. La noticia era de tal magnitud que el 27 de Noviembre la prensa americana se hac√≠a eco de ella en un art√≠culo publicado en The times.

Las brigadas municipales recibieron la noticia de levantar el suelo de la cocina del inmueble y buscar posibles mecanismos ocultos que produjeran esa extra√Īa voz que estaba revolucionando a toda Zaragoza. Y esta vez, los resultados volvieron a ser nulos.

Al principio tan solo eran risotadas y carcajadas? Pero con el tiempo, el duende de la hornilla comenzó a utilizar insultos e incluso en ocasiones se pudo establecer una conversación con él.

Lo m√°s peculiar eran las conversaciones, como por ejemplo esta que mantuvo con dos miembros del orden:

En otras ocasiones las palabras fueron mayores, y se produjeron incluso amenazas de muerte.

El caso se torna a√ļn m√°s extra√Īo pues hab√≠a un peque√Īo de apenas cuatro a√Īos de edad de nombre Arturo Grijalba Torre que entablaba charlas con el duende de la hornilla y con el cu√°l la supuesta aparici√≥n al parecer prefer√≠a comunicarse jugando con √©l adivinanzas. La polic√≠a desesperada por no obtener alguna respuesta del ‚Äúduende‚ÄĚ colocaba al peque√Īo frente al fog√≥n con la esperanza de entablar un di√°logo con la entidad sobrenatural sin medir el peligro al que expon√≠an al infante o a ellos mismos, pues ahora sabemos que fen√≥menos de √©ste tipo est√°n asociados a los poltergeist y √©sta presencia bien pudo haber tomado posesi√≥n del joven Grijalba.

Tras el veredicto de dos jueces la respuesta fue la misma. El duende se deb√≠a a un fen√≥meno ps√≠quico que se produc√≠a tan solo en determinadas ocasiones. Todo estaba aclarado seg√ļn el juez. Sin embargo, el mayor problema a√ļn segu√≠a en pie; el duende no se hab√≠a marchado.

Sin embargo, el caso debía de ser cerrado rápidamente para devolver el orden a la ciudad.

El informe forense apuntó a Pascuala Alcocer como responsable de la voz de la hornilla, a pesar de que esta también se manifestara incluso cuando ella no estaba en casa.

Pascuala fue desterrada a su ciudad natal.

Y una fría noche de Diciembre de 1934, el duende desapareció dejando un mensaje aterrador

La noche en la que el duende se march√≥, muri√≥ en el barrio vecino Asunci√≥n Jim√©nez, tras realizar una sesi√≥n de espiritismo ¬ŅCasualidad o la promesa del duende se hab√≠a hecho real?

Nadie tiene la respuesta, pero lo cierto es que setenta y un a√Īos son pocos a√Īos para olvidar un caso de semejante calibre. Y pocos son los que olvidaron este hecho entre ellos el peque√Īo Arturo Grijalba que 70 a√Īos despu√©s,a√ļn recuerda su experiencia y se decepciona del tratamiento de la informaci√≥n que le dio la polic√≠a al caso en el que incluso √©l fue tachado de mentiroso‚Ķ pero que permanecer√° para la posteridad como uno de los mayores misterios espa√Īoles del siglo XX y por todos conocido como




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