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Córdoba 1-1 Sporting. San Gabriel, el árbitro y su señor padre.

Fuente: Páginas del Principado.
9 del 12 de 2012

Por: Romeomontescus

Lo de hoy en el estadio de El Arcángel es verdaderamente difícil de digerir. Uno se debate entre el hastío por lo de siempre y la rabia contenida contra el árbitro del partido; no sé exactamente cómo empezar la crónica ya que la mezcla de encabronamiento y decepción hace que tampoco apetezca especialmente.

Un árbitro joven, con pinta de competente, estrechaba las manos de Iván Hernández y Gaspar, capitanes de los dos equipos, justo antes y después del sorteo de campos. No daba el perfil de ser un Rodado Rodríguez, árbitro con espolones, de baja estatura, física y moral, que suplía la falta de centímetros y personalidad con un resorte en el sobaco a la hora de sacar tarjetas.

No, el fenómeno de hoy no daba esa impresión. Pero lo que el  fenómeno de hoy hizo es para que no vuelva a arbitrar en mucho tiempo. No fueron errores de vista -aunque también los hubo- lo que le desacredita totalmente para esto del fútbol es haber querido estropear un partido desde el principio a base de decisiones disciplinarias esperpénticas. Y eso no se quita. Eso va en el carácter de cada uno, en su ADN. Y a éste no se le quita ni con agua caliente y una espátula.

En el minuto doce del primer tiempo había sacado cuatro tarjetas. Y ni una patada.

La primera se la saca en el siete a Nacho Cases por una falta por banda, que era eso: falta. Y nada más. A partir de ahí vino todo seguido. Qué pérdida de papeles. Otra cosa es que los nuestros, sean tan pardillos que no sepan sacar tajada de la errónea expulsión de su delantero centro, y cinco minutos después igualemos la balanza con una estupidez de Mandi.

El amigo Mandi, había recibido la primera tarjeta por un agarrón por detrás a un cordobés, sin venir a cuento, sin ser necesaria y sabiendo que el de negro tenía la pistola rápida en el día de hoy.

Luego, con uno más, hace una nueva falta en campo del Córdoba, igual de innecesaria y tan estúpida como la primera. No contento, el canario se planta delante del balón, reculando eso sí, pero impidiendo el saque. El jugador del equipo andaluz se anda vivo y saca rápido a las piernas de Mandi. Segunda tarjeta y a la calle. La más justa de todo el partido. Cuando Lediakhov cargaba de tarjetas a los contrarios haciendo lo mismo, nos volvíamos locos de alegría… hoy tocaba tragar. El caso es que en el minuto veintinueve del primer tiempo había sacado creo que seis tarjetas y expulsado a dos jugadores.

Pero no sólo se equivocó en acciones disciplinarias, sino que con 11 contra 11 -hoy es más fácil diferenciar a través del número de jugadores que de el número de goles- un pase de Trejo dejaba solo a David delante del portero, en posición legal, que anula por fuera de juego. Esa jugada, para mí, fue una de las claves del partido. Con 9 contra 10 y justo antes del empate, hay un penalti sobre Trejo que saca fuera del área. Le dan dos jugadores del Córdoba, uno justo antes y otro dentro del área… el cantamañanas pita falta y le saca tarjeta al que le da dentro. En fin.

Árbitro, trencilla, juez, colegiado, tercero, dictaminador, interventor, réferi, intercesor, soplaflautas, mercachifle, fantasmón, chufletero, silbador…. sinvergüenza. Y eso que no soy yo de hablar mucho de esta gente.

Juan Pablo, Tupé Hernández, Iván Hernández, Borja, Canella, Mandi, Nacho Cases, Trejo, Carmona, David y Sangoy.

Lora a esperar su oportunidad en el banquillo acompañado de Bilic. El míster, para mi sorpresa, sigue confiando en Carmona. Espero que después del partido que se marcó hoy, haya cambiado de idea.

Jugaba el Sporting con David en punta, Carmona por la izquierda y Gastón Maximiliano por la derecha. Trejo por detrás con Nacho y Mandi de barrenderos y la línea de cuatro ya comentada atrás. Partido malo, partido en el que el Sporting no podía con el centro del campo Cordobés debido a que Nacho Cases, ya estaba con tarjeta desde el principio y viendo al del silbato, no debía querer meterse en muchos fregaos. Mandi se multiplicaba por delante de los centrales pero él solo no podía con todos. El que Nacho no funcionase repercutía no sólo atrás, sino que la conexión con Trejo era inexistente, por lo que el Sporting no daba ni risa en ataque.

Ellos, entraban por las dos bandas como Pedro por su casa, donde ni Luis ni Canella se enteraban de la misa a la media; solamente Borja e Iván Hernández parecía que estaban a lo que había que estar, con el ya mencionado Mandi.

Arriba David intentaba desmarques, cambios de posición con Carmona, corría y corría pero para nada ya que no llegábamos. En la única, como ya comenté, nos pitaron fuera de juego. Sangoy nada de nada, aunque bien es verdad que fue el damnificado en la expulsión de Mandi ya que le sacó del campo para meter a Barrera. Mención especial para Carmona, que fue de los que más en juego entró… pero su exasperante lentitud y su poca sangre hacía que se quedara en un vulgar jugador que no aportó nada. Un pase de David con todos en el campo y empate a cero lo controla mal, lo gestiona peor y lo finaliza de forma lamentable.

Jugada de Dubarbier por banda izquierda, Luisito y su tupé fuerzan córner dejando la sensación que  se está regalando. Se bota el saque de esquina y Juanpamery Poppins sale con su sombrero y su paraguas abierto haciendo, una vez más, el ridículo y, una vez más, su falta de COJONES nos cuesta un gol. Cansa uno, oyes. La deja muerta, como sus manitas, el rechace lo fusilan y él, que pasaba por allí la vuelve a rechazar; el siguiente rechace lo juegan de vaselina y él, una vez más, calcula mal pensando que se va fuera… qué va, el larguero la vuelve a meter dentro para que Pedro la ponga al palo largo mientras el deshollinador Luis Hernández pone el culo tapando a Poppins.

Es para echar a correr y no parar. LA PACIENCIA SPORTINGUISTA ES PROVERBIAL, pero conviene no tentar a la suerte.

Segundo tiempo y un inexistente Cases deja su sitio a Bilic. La cosa no cambia mucho. Trejo retrasa algo su posición con Carmona por delante. Ellos cómodos y nosotros ni nos acercamos.

Cuando iban doce minutos del segundo tiempo, nuestro capitán Iván Hernández da un pase horizontal a no se sabe quién y, cómo no, ese “quién” es un contrario, creo que Fede Vico para que busque el contacto con Barrera y le caiga la segunda. Con nueve. Era o eso, o plantarse solo delante de Poppins. Al final, nos salió bien, dentro de lo que cabe.

Cinco minutos después, Sandoval quita a Iván, coloca una defensa de tres con Tupé Hernández, Borja y Canella, con Lora por delante…. y fueron los mejores momentos del equipo. Con Lora en esa posición y un Trejo que tenía que bajar a recibir atrás se consiguió meter el miedo en el cuerpo a los cordobeses. Ellos tuvieron tres o cuatro contras muy claras en las que el egoísmo de algún jugador hizo que no mataran el partido. Y eso les costó los dos puntos.

Un tiro de Carmona desde fuera que casi entra, el penalti no pitado, un par o tres de incursiones con “cierta” sensación de peligro y el gol de Canella en un rechace a la salida de un córner.

Alegría final, pero que sabe a poco.

Como decía antes, uno cansa de las tragadas atrás. Empieza a ser algo que Friker Jiménez podría tratar en Quinto Milenio… lo nuestro y las caras de Bélmez es inexplicable… y para sentirse estafado. No hay derecho.

Poco me importa que con el empate en el marcador Poppins saque un balón abajo a su derecha,  tras un tiro después de un rechace de una falta, sólo faltaba que hubiera entrado, encima. Muy espectacular pero completamente parable; de hecho, si es gol, estábamos hablando de que “podía haber hecho más”. Y poco me importa que en el descuento, un balón al segundo palo la remate muy floja uno del Córdoba para que saque la mano y casi se coma el poste, de pie, sin tirarse, muy muy estético, para ser un portero.

Basta ya. Que no puede ser. Que no coño, que no, que estoy harto de este inútil. Ah, eso sí, hoy estuvo muy bravo con los delanteros. Sí hombre, hoy se encaró DOS VECES, un miedo que daba…. venga chaval, la testiculina hay que ponerla en las salidas. Ahí es donde un portero demuestra lo que le cuelga. Tu zona del área es un lupanar y tú eres la madame, cualquiera que llega con ganas de mojar… moja.

Y  lo peor es que quien está en el banquillo me da la misma seguridad. Ésa, es otra.

Por cierto, gran partido de Borja. Además de su seriedad y solvencia en defensa, se marcó un jugadón por banda izquierda, con regate por línea de cal y autopase, cuando acababa el partido que con un poco de suerte podía haber sido el 1-2.

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