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Personas que nunca olvidaré

Fuente: La vida moderna de Estrella.
4 del 11 de 2012


He dejado este blog casi abandonado.

Por lo que he decidido volver a retomar con la escritura. No hab√≠a tenido tiempo, si me conectaba, era para abrir alg√ļn mail de la facultad, hacer un trabajo pr√°ctico o mirar alg√ļn cap√≠tulo de The Walking Dead. S√≠, yo hab√≠a mencionado que le ten√≠a fobia a los zombies ¬ŅNo?, la cuesti√≥n es que me enganch√© con la tercera temporada, y como no hab√≠a visto ni la primera ni la segunda, decid√≠ actualizarme, y comenzar con otro √≠tem que se suma a mi lista de adicciones.

Adem√°s de que la serie esta recontra genial, el que esta re contra bueno es Daryl Dixon, Oh por Dios!, S√≠, lo reconozco, miro la serie s√≥lo por √©l, y √ļltimamente Norman Reedus, es decir, el actor, ha estado disputando el puesto n√ļmero dos con Tom Hanks, de la lista de mis Amores Amorosos Actorales, y me parece que lo ha derrotado orgullosamente. Me doy cuenta ya que estoy obsesionada con ver todas las pel√≠culas en las que √©l ha trabajado. Hoy, por ejemplo, a las 2:30 Am, que en realidad ya ser√≠a domingo, van a dar en el Cinecanal, Pandorum.  

En fin, no nos vayamos por las ramas, y empecemos con este post.
Cómo bien lo dice el título, y se darán cuenta, voy a hablarles de las personas que nunca voy a olvidar. Pero no en el sentido de

-Oh querido! Nunca te olvidaré!
-Ni yo a ti, Lele…

No no no, nada de personas que marcaron mi vida, sino, de esas personas que las ví sólo una vez, y quedaron para siempre en un rinconcito de mis recuerdos.

Una de esas personas, es una viejita de San Lorenzo. Con Solana, amiga desde 4to Grado, salimos a dar una vuelta, y encontramos mirando la vidriera de una casa de electrodom√©sticos, a Romina (Si digo Paragua, los de San Lorenzo se dar√°n cuenta qui√©n es) y su novio (El cu√°l yo siempre estuve segura que era gay) Pablo. Le preguntamos que hac√≠an, y nos dijeron que se pensaban casar. Wow, la madurez que hab√≠an alcanzado por tener solo trece, catorce a√Īos, -Romina era repetidora- era admirable y envidiable. Bueh, felicitarla no fue exactamente lo que hicimos, nos unimos a su juego, y en son de broma  le preguntamos que era lo que quer√≠an comprar. ‚ÄďUnA microondas- Contest√≥ Pablito. Las carcajadas no se hicieron esperar. Ustedes, queridos lectores, dir√°n ‚ÄúQue pendejas malvadas!‚ÄĚ, y yo les digo, No me arrepiento, no no, no era Bullyng, ni era burla, Romina simplemente se prestaba para eso! Hac√≠a crecer la bronca en mi interior, Me llamaba a las doce de la madrugada para ver si le iba a cambiar una lapicera de color, se invitaba sola a mi casa, nos cambiaba cualquier papel de carta, tal es as√≠, que a mi indefensa hermanita, que en aqu√©l entonces ten√≠a unos 4, o menos, le cambi√≥ uno de Minnie, por uno de Mambr√ļ, DE MAMBRU!. EN fin, la cuesti√≥n es que est√°bamos por cruzar, y una se√Īora me pregunta si la ayudar√≠a a cruzar la calle, le digo que s√≠, y mientras los otros tres cruzan delante de m√≠, yo voy con la viejita.

La boludona de Romina, y su novio, se empezaron  burlar, y la pobre se√Īora, me dice

-Andá nena, así no se burlan tus amiguitos.

J√°, amiguitos, los tarados se re√≠an e hicieron que la se√Īora no quiera que la acompa√Īe unas cuadras m√°s. S√≠, reci√©n de grande pude entender la gravedad e lo que hab√≠a hecho, me import√≥ m√°s lo que pensaban, que ayudar a una se√Īora.

El recuerdo me qued√≥ grabado tan fuerte, que reci√©n pude sacarme la culpa este verano, en Buenos Aires, cu√°ndo una se√Īora me pregunt√≥ si pod√≠a ayudarla a cruzar, y esta vez lo hice sin problema alguno, ni verg√ľenza. Esta bien, nadie hab√≠a ah√≠ para burlarse, y yo ya soy m√°s grande, pero no importa, lo que cuenta es que lo hice, y ahora no tengo la culpa de haber dejado que esa viejita camine sola.

Otra persona, es aqu√©l hermano afro americano del hostel de la calle Juan B. Justo, que con unos auriculares Freaks verdes fl√ļor, bailaba en el balc√≥n, con un ritmo techno electro, sin importar que los transe√ļntes, los conductores, o pasajeros del transporte p√ļblico, como yo, se quedar√°n mir√°ndolo. Me lo qued√© mirando, no s√≥lo porque bailaba ah√≠, sin importarle nada, sino tambi√©n, por la audacia de mostrarse al mundo, y de expresar lo que sent√≠a en ese momento. No importaba que estuviera s√≥lo, y a plena luz del d√≠a, el tipo quer√≠a bailar, y lo hac√≠a. Ah√≠, aprend√≠ que tenemos una virtud incomparable, y envidiable, llamada Libertad. Somos libres de expresarnos, y de vivir. Ese tipo me marc√≥ por eso, por que en sus pasos se notaba las ganas de vivir que ten√≠a, la libertad de la cu√°l era due√Īo, y la facilidad de expresarse que ten√≠a, sin importarle nada.
La siguiente de la lista, es una simp√°tica se√Īora a qui√©n encontr√© en la parada del 112, yendo a la facultad har√° un par de meses. Me pregunt√≥ si hab√≠a pasado el 121, le coment√© que no, y comenzamos una charla relacionada sobre la pol√≠tica, la gente, y su casa. Era una se√Īora que viv√≠a sola, hab√≠a, a√Īos atr√°s, formado una pareja, y una vecina se lo quit√≥. Esta vecina, era bruja, y seg√ļn la se√Īora, le robaba hasta los sue√Īos. Me cont√≥, que esta bruja, le hab√≠a hecho una denuncia por abusar de ni√Īas, denuncia que qued√≥ en el aire, al ser una burda mentira. Me cont√≥ que le hab√≠a arruinado los negocios, y que trabajaba no recuerdo en d√≥nde, pero que por cuestiones de la burocracia hab√≠a quedado afuera. Me coment√≥ tambi√©n, que le hab√≠a escrito una carta a la Cristina, opinando sobre la educaci√≥n y la delincuencia, carta que respondi√≥ la municipalidad de no s√© d√≥nde, cit√°ndola, y cuestion√°ndole el porque de tal agresiva carta. Ella se defendi√≥ diciendo que no criticaba su gobierno, ni que en ning√ļn momento quiso se agresiva, sino que ten√≠a algunas ideas sobre la educaci√≥n de hoy d√≠a. Y ah√≠ me pregunt√≥ si sab√≠a algo de pol√≠tica, le dije que s√≠, que estudiaba eso, y pronunci√≥ una frase que me quedar√° grabada para siempre

Me re√≠, y me dijo que hoy d√≠a, el gobierno, y el pa√≠s necesitaba mujeres como Evita, con esos ovarios que la rubia bella ten√≠a. Mi colectivo, de hecho, hab√≠a pasado ya dos veces, s√≥lo me qued√© ah√≠, para darle el gusto a la seora de hablar, y de escucharla. Aprend√≠, que a los viejitos, no se les debe contradecir, ya vivieron tantos a√Īos, que lo √ļnico que desea es que se los escuche, y no discutir. Le d√≠ ese gusto, y me d√≠ el placer de escuchar esa frase que me marc√≥ bastante. Siempre supe que hab√≠a venido a este mundo por algo, ese d√≠a me convenc√≠, y renov√≥ mis ganas de estudiar esa carrera. Lleg√≥ el colectivo de la se√Īora, se subi√≥, y la salud√©‚ĶNunca m√°s me la cruc√©.

Siguiendo con el tema, la siguiente persona no es una mujer, ni tampoco un se√Īor mayor, es un muchacho, un par de a√Īos m√°s que yo. Sub√≠ al colectivo, para ir al centro, y ya no hab√≠a asientos, ni tampoco mucha gente parada. Camin√© hasta lo √ļltimo, cosa de que si se llenaba, no tuviera que renegar  para bajar. Me qued√© parada al lado de este chico. No estaba cargada de bolsos, ni con cara de cansada‚ĶNo iba a la facultad, iba al dentista, por lo que no era necesario sentarme, iba allegar en poco tiempo. Este chico, sin obligaci√≥n alguna ya que no era una siento reservado, se levant√≥, me mir√≥, y extendi√≥ la mano al mejor estilo Casanova, o medieval, ofreci√©ndome el asiento. Me han ofrecido el asiento, pero nunca de esa forma, al momento en que lo hizo, me lo imagin√© vestido de caballero. Parec√≠a salido de otra √©poca. Acept√©, y con una sonrisa le dije gracias, no iba a rechazar la oferta, ya que lo hizo con tanta educaci√≥n que sencillamente me compr√≥. Me baj√© ante que √©l, y se fue en el 122.

Y después hay otras personas, están las viejas mala onda de las tiendas de ropa, o kioscos, con las que me he peleado, otras tantas buena onda que me han caído bien, pero no son tan importantes como las que acabo de mencionar.

Que loco ¬ŅNo?. EN el mundo hay millones de personas que no conocemos, y c√≥mo puede ser que en unos minutos que te encontr√°s con una de ellas, te queda grabado durante a√Īos en la cabeza, dif√≠cilmente de olvidar. Pero esta bueno, porque si te las encontraste es por algo.

¬ŅVos ten√©s personas que nunca vas a olvidar? Yo creo que todos las tenemos, por el mas m√≠nimo acto que hayan hecho, por el mas corto tiempo que las hayamos visto, siempre va a haber una persona que se quede rondando en nuestra cabeza durante toda nuestra vida, y que quiz√°s cu√°ndo al recordemos, nos r√≠amos, o simplemente nos haga sonre√≠r.



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