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Historias del paseo de la estación. La casa abandonada. El Mercado del Ángel

Fuente: Historias del cuarto de atrás.
6 del 12 de 2012


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¿Es un pájaro? ¿es un avión? ¿es un seto gigante?…

Envuelta en vegetación y cercada por un jardín asilvestrado y algo muerto, resiste en pie muy maltrecha .

Cuando yo era pequeña y pasaba de la mano de mi madre por delante de esta mansión, la miraba pensando que parecía recién salida de un libro de cuentos. Entonces no estaba en tan mal estado como ahora.

¿Hay algún salmantino que no haya sentido el poder de atracción de esta casa? ¿que no haya sentido la tentación de empujar las verjas del jardín, de recorrer ese caminito misterioso y estrecho que desemboca en la entrada de la casa, y de llamar a la puerta, respirando profundo mientras esperamos que nos abran?

Ya sé lo que me vais a decir. Que hoy hay quien ha saltado la verja, ha recorrido el caminito y ha okupado la mansión. Pero esa es otra historia. De lo que yo quiero hablar es de que la casita del paseo de la estación, sin estar recubierta de chocolate ni caramelo ni bizcocho, atrae irremediablemente al Hansel o a la Gretel que todos llevamos dentro. A lo mejor porque la casa del paseo de la estación esconde historias viejas entre la hojarasca.

Y mantenerla en pie debería ser un objetivo importante de nuestro Ayuntamiento, porque la casa, además de su valor arquitectónico, es testimonio vivo del nacimiento y desarrollo del paseo de la estación.

Antes de esta casa el paseo de la estación ni existía.

En 1886 se construye la estación de ferrocarril. El caballo de hierro llega con ímpetu a modernizar estas tierras y a comunicarnos con el exterior (aunque a la vista de los aconteceres ferroviarios actuales, es un decir…) Los salmantinos se emocionan, quieren ver de cerca los trenes y pasean camino de la estación. Los visitantes que llegan a Salamanca pasan también por este camino, los coches de caballos también lo recorren para buscar y dejar pasajeros, y poco a poco el camino de la estación empieza a convertirse en una vía concurrida y de significación. Es el lugar perfecto para que un salmantino con posibles decida ubicar en ella su casa señorial.

, o a lo mejor la pionera. Su vecino, el palacio del Marqués de LLen, que sobrevive aunque quizá demasiado transformado…, no se construyó hasta diez años después.

El camino de la estación dejó de ser la nada, para convertirse en un paseo con árboles y casas a los lados cada una con sus trozos de jardín.

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Sí..., la foto de aquí encima es de un entierro. A quien le dé un poco de yuyu que no mire. Pero quien no tenga muchos reparos que se fije en la casa en segundo plano de la izquierda. O mucho me engaño, o ahí está reluciente y como nueva nuestra viejecita casa del actual número 29 del paseo de la estación.

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Desde el ático de la casa, ahora muy pero que muy maltrecho, seguro que había unas vistas estupendas.

Sus afortunados dueños verían relumbrar el flamante que la prensa describía así:
Se asomarían al mirador (antes precioso, hoy algo siniestro) y contemplarían primero el paso de los coches de caballos y más tarde de los coches a motor, moviéndose primero entre tierra y barro y más tarde sobre el adoquinado.

Y mientras, el paseo de la estación se iba llenando de negocios: una fábrica de jabones, una fábrica de fideos, algún bar.

Es posible que los habitantes de la mansión o sus criados hicieran la compra en el . Abrió sus puertas en 1909 fruto de la iniciativa privada de un salmantino acaudalado y emprendedor, .

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Estuvo situado a la entrada del paseo de la estación y la gente lo llamaba “el Mercado de la Alamedilla”. 

Entre columnas hexagonales se repartían 24 casetas para la venta. La planta alta tenía tres galerías en las que se distribuían 28 casetas. En cuanto al personal, además de un director-administrador, un oficial mayor para las oficinas, dos auxiliares, un conserje, cuatro mozos de aseo, dos serenos, un pregonero y subalternos, el Mercado del Ángel disponía también de seis criados y seis criadas para llevar las compras a domicilio.

Lo de las compras a domicilio a principios del siglo XX es una grandísima novedad de la que se hace eco la prensa. A continuación transcribo el párrafo que da la noticia (no voy a comentar el machismo del redactor, que encima de considerar que los señores no van a la compra se permite criticar a las señoras que no van… ) Era otra época, otra cultura, los tiempos del Arriba y del Abajo, los señores y el servicio.
de su inauguración por no cumplir determinados requisitos administrativos, que la prensa califica de “chinitas que se le van poniendo”.

La clave del asunto yo creo que hay que buscarla en la construcción del Mercado Central que se realiza a instancia del Ayuntamiento y con dinero público. Cuando en enero de 1909 se abre el Mercado del Ángel, la situación del Mercado Central es que está construido desde hace tiempo, pero nadie sabe aún cuándo empezará a utilizarse.

, y clausuró el Mercado del Ángel a primeros abril de 1909. Casualmente el mismo mes que abre sus puertas el Mercado Central en la plaza de la Verdura hoy plaza del Mercado.

El promotor del mercado del Ángel recurre la decisión del Ayuntamiento, pero ya se sabe que las batallas legales contra los súper poderes de las administraciones no suelen terminar bien. Lo siguiente que se sabe del mercado del Ángel es que en 1910 se anuncia en los periódicos que el edificio se pone a la venta.

No sé si se vendió o no, lo que sí sé es que en los años siguientes  el edificio de Mercado del Ángel sirve para la celebración de algún baile, para exponer maquinaria agrícola y más tarde como almacén de hierros.

En marzo de 1910, las notas de sociedad de informan, en la sección dedicada a los salmantinos que abandonan Salamanca:
¿Sería el mismo Ángel Borrego de Dios que construyó el Mercado del Ángel? ¿algún hijo?
Al año siguiente, el periódico informa de la muerte de Ángel Borrego de Dios:
Una necrológica muy informativa. Resulta que Ángel Borrego de Dios antes de promotor del Mercado del Ángel fue concejal. No son más que especulaciones a raíz de lo que contaban los periódicos de aquella época, pero ¿pudo haber también alguna rencilla interna con sus ex compañeros de la corporación municipal para que fueran tan a saco contra él y le cerraran el Mercado?

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. Yo diría que hay material para una novela con mensaje kafkiano sobre alargadas sombras oscuras de las administraciones del estado…

El mismo año que abre y cierra el Mercado del Ángel, se produce

¿El número 3 de la entonces avenida de Canals y el número 29 del hoy paseo de la estación podrían ser la misma vivienda? Quizá no. Pero quizá sí.

El parecido con nuestra mansión abandonada no termina ahí, porque el artículo hace alusión a “La galería encristalada del piso principal”, detalle que también encaja con nuestra mansión:
El robo resultó ser bastante siniestro:
Los ladrones se llevaron bastantes joyas y un buen montón de cubertería de plata.

Un posible  robo violento, no sería la única dificultad que la casa abandonada del paseo de la estación habría tenido que superar a lo largo de su existencia.

. La narración detallada de la tormenta en los periódicos es por sí sola digna de otro post. Baste por ahora decir que los salmantinos pasaron unas horas de angustia afrontando situaciones desesperadas y peligrosas. :

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. Igual que ha resistido firme el paso de los tiempos hastal legar al siglo XXI.

Lleva muchos años abandonada a su suerte. Pero en los últimos dos o tres años ha pegado un bajón considerable. Dicen los periódicos que ha sufrido incendios y que por dentro la pobre mansión ha sido completamente saqueada.

Olvidada entre los arbustos de un jardín descuidado y sólo, los muros de la mansión guardan las historias viejas del nacimiento de un barrio.

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Guarda las historias viejas del despertar de una ciudad a la modernidad que nos trajo el tren. La mansión del paseo de la estación da testimonio de un pasado que ojalá sepamos proteger. 
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